EL BOLICHE DE LÉRTORA VOLVIÓ A VIVIR: UNA ESCAPADA PARA DISFRUTAR DE HISTORIA Y SABORES

Lértora, el paraje rural dentro del partido de Trenque Lauquen, a 30 kilómetros de la ciudad cabecera, ha recuperado uno de sus históricos lugares. Después de permanecer durante cinco años cerrado, el viejo almacén de ramos generales que en 1924 abrió don Juan Brandoni, vuelve a cobrar vida, con la guía del matrimonio de Guillermo González y María Inés Campelo, descendencia de aquella familia fundadora. A la venta de comestibles, incorporaron ahora una atractiva oferta gastronómica.

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La mujer no oculta su entusiasmo: “Lértora resucitó, volvió a vivir” y detalla a DataTrenque, en qué consiste el flamante emprendimiento, que a sus restauradas instalaciones de piso y cielorraso de pinotea, mostrador y estanterías originales, se sumó días pasados, la colocación en su interior de una gigantografía, réplica de una pintura al óleo realizada en 2010 por el reconocido artista trenquelauquense Ricardo “Calalo” Bossié, además, íntima y afectivamente identificado con el lugar por poseer una propiedad rural lindera.

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El cuadro, de 20 por 80 centímetros, muestra la fachada de la pintoresca edificación, denominada originariamente “El Oriente”, pero que todos conocen popularmente como “El Boliche de Lértora”, que aún conserva sus paredes asentadas en barro, propio de la época de su construcción. En uno de los extremos de la pintura no falta el palenque y atado al mismo, el infaltable caballo, fundamento central en toda la obra de Bossié.

Lértora reúne en su entorno una diversidad de establecimientos de campo, que alcanzó su ciclo de esplendor cuando a metros del boliche circulaba el ya desaparecido ferrocarril con su estación cercana. Entonces, como en otras poblaciones, los almacenes de ramos generales fueron el lugar de encuentro para viajeros y pobladores de la zona, que se acercaban para hacer sus compras, beber una ginebra o jugar una partida de naipes.

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También guardan extraordinarias historias y relatos. Puntualmente, en el caso del Boliche de Lértora se cuenta que por allí detuvo su marcha en su raid delictivo el temible bandido rural Juan Bautista Bairoletto, además de pasar los momentos finales de su vida el bandoneonista Pablo Emilio Monsalvo, también conocido como Flores.

Este fue un músico de excelencia que llegó a integrar las orquestas de Edgardo Donato y Francisco Canaro, y viajar a España con la formación de Cátulo Castillo, donde confraternizó con Carlos Gardel y otros pioneros del tango en el continente europeo. De regreso a Trenque Lauquen, lo cobijaron en un campo de la zona. En la noche del 11 de julio de 1947, bebió sus últimos tragos en el boliche de Lértora, y corrió hacia la estación para abordar el tren. Perdido en la oscuridad de la noche y las copas de más, quedó en medio de las vías y el convoy ferroviario lo arrolló poniendo fin a sus días.

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En la actualidad, buena parte de estos antiguos boliches han sido recuperados y destinados al turismo comunitario. El matrimonio González- Campelo también aceptó el desafío de mantener vigente este lugar histórico, y ofrece una variada gama gastronómica que contempla generosas picadas, empanadas, asado y la comida que cuadre, acompañada de pan casero, horneado allí mismo, y postres del mismo tenor, inclusive el dulce de leche, un manjar con receta propia, todo lo cual invita a disfrutar de una escapada entre historias y sabores, aunque con reserva previa, que por otra parte la pandemia de Covid obliga, desde la consulta a su sitio de Instagram.

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