Un viejo refrán sentencia “pueblo chico, infierno grande”. Interpreta que, en un lugar pequeño, donde todos se conocen, lo que sucede en ellos circula con mayor velocidad. El episodio, reflejado en medios pampeanos, tiene que ver con lo ocurrido en la conocida localidad de Lonquimay, de unos 2 mil habitantes, ubicada a 95 kilómetros de Trenque Lauquen, sobre la ruta nacional 5.

El hecho aconteció el pasado 31 de mayo, cuando el jefe de la subcomisaria del lugar, oficial inspector Cristian Martín Galván contrajo matrimonio en el Juzgado de Paz del pueblo, y para celebrarlo, organizó la fiesta en un salón de eventos, con una insólita particularidad, ya que ordenó que seis detenidos en la dependencia policial a su cargo se ocuparan de todos los detalles del festejo, desde disponer las mesas, preparar el asado, servirlo como mozos, y limpiar todo a la culminación de aquel.
Los presos caminaron sin custodia hasta el lugar y, tras la fiesta, regresaron por sus propios medios a sus celdas, pero el pintoresco suceso trascendió hacia la plana mayor de la policía pampeana, y tras disponerse un sumario, esta semana se lo sometió al oficial inspector Galván en el Centro Judicial de Santa Rosa a un juicio oral, imputándolo de incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Durante el proceso los propios detenidos que participaron, ofrecieron abundante evidencia de que el episodio ocurrió, admitiendo haber estado, además de detallar las funciones cumplidas por cada uno.
El fiscal consideró probado el delito y recordó que “los condenados solo pueden salir con autorización del juez de ejecución penal. En los pueblos es posible que los detenidos hagan un trabajo, algún arreglo, corten el pasto en la comisaría, pero en este caso abandonaron el sitio de alojamiento de forma irregular”.
Galván, a su vez, no respondió a las preguntas del fiscal y se limitó a sostener que el hecho denunciado responde a una interna policial de sus superiores. “Cuando un jefe te dice que te va a destruir, te destruye”, sostuvo.
La fiscalía pidió un año y tres meses de prisión, de ejecución condicional, y el doble de tiempo de inhabilitación especial para ocupar cargos o empleos públicos, mientras que la defensa argumentó que el hecho no está probado y, subsidiariamente apelando al principio de la duda, solicitó la absolución del policía. Dentro de un mes, el próximo 28 de julio, el juez emitirá su sentencia.
Es de recordar que hace unos años, Lonquimay fue también noticia nacional cuando el intendente y comisario del pueblo, además del dueño del cabaret “Good Night”, muy visible por hallarse pintado de un llamativo color rosa, y a la vera de la ruta 5, fueron condenados a 5 años de prisión por trata de personas con fines de explotación sexual.