JUICIO POR EL FEMICIDIO DE ANITA: TESTIMONIOS CLAVES Y PROFUNDO ANÁLISIS DEL PERFIL DEL ACUSADO EN LA SEGUNDA JORNADA

La segunda jornada del juicio por jurados por el brutal femicidio de Ana María Aristimuño se desarrolló desde tempranas horas, con la presencia de familiares y amigos de la víctima, quienes siguieron el proceso atentamente desde una sala equipada con televisor en la planta baja del edificio judicial. También se hicieron presentes allegados al imputado, Mario Luis Pereyra.

La audiencia, que se inició alrededor de las 8:50 de la mañana, se centró en el análisis de pruebas fundamentales y en la recopilación de testimonios que buscan arrojar luz sobre los hechos. Un punto central fue la presentación de la tablet de Anita, hallada cuatro meses después del femicidio. Se confirmó en la audiencia que el dispositivo fue entregado a la Fiscalía por la actual pareja de Mario Luis Pereyra. Peritos policiales, analistas y programadores detallaron que la tablet no registró actividad alguna entre abril y agosto de 2023, un dato que podría ser relevante para la investigación.

Asimismo, se aportaron datos significativos sobre el router de la vivienda de la víctima. Se reveló que entre las 11:26 y las 19:08 del día del hecho, no hubo conexiones, coincidiendo con el lapso en que la madre y la hermana de Anita hallaron su cuerpo sin vida.

Entre los testimonios más esperados estuvo el del sobrino de Mario Luis Pereyra, quien reside frente a la casa de la víctima, en la vivienda de la madre del imputado. El familiar aseguró que Mario pasó por allí al mediodía del 22 de abril, como era su costumbre. También declararon testigos del entorno vecinal, incluyendo al hijo de una vecina de Aristimuño, quien fue interrogado sobre su presencia en la zona durante la mañana del femicidio. La Fiscalía confirmó que este vecino fue investigado, y él mismo identificó a Pereyra en el barrio el día de los hechos.

REVELADORES PERFILES PSICOLÓGICOS Y TESTIMONIOS CONTRADICTORIOS

La jornada contó con las declaraciones de profesionales de la salud mental. Una médica psiquiatra que atendió a Mario Luis Pereyra en dos ocasiones afirmó que el acusado exhibe rasgos como impulsividad, necesidad de control sobre el otro y una personalidad antisocial. La profesional también mencionó características como frialdad, falta de culpa y propensión al riesgo, que se enmarcan en una posible psicopatía, aspecto que ya había sido señalado por la Fiscalía en sus alegatos iniciales.

Posteriormente, brindó testimonio un hombre que había contratado a Pereyra para trabajar en una obra entre enero y abril de 2023. Este testigo aseguró que el sábado 22 de abril, día del cumpleaños de su hija, no se trabajó, pero sí vio a Pereyra en su casa buscando un nylon, que supuestamente usaría para un arreglo en la vivienda de su pareja. Este hecho coincide con registros de cámaras de seguridad. Además, el testigo recordó una conversación en la que Pereyra se refirió a Ana Aristimuño como “muy bonita”, aunque aclaró que ella no se interesaría en él.

La sala experimentó momentos de confusión e incomodidad durante el testimonio de Oscar, el hermano de Mario Luis Pereyra. En dos oportunidades, el juez debió convocar a las partes para analizar sus declaraciones, ya que Oscar afirmó que fue él, y no su hermano, quien estuvo parado frente a la casa de Ana, un lugar donde otros testigos, cámaras de seguridad, identikits y una rueda de reconocimiento habían ubicado a Mario Luis. Su relato contradijo testimonios previos, generando disconformidad en la Fiscalía y un giro inesperado en la investigación.

CIERRE DE LA SEGUNDA JORNADA

Casi al cierre de la segunda jornada, un testimonio clave fue el de la psicóloga que atendió a Pereyra en varias ocasiones. Su relato coincidió con el de la psiquiatra, señalando rasgos de una personalidad antisocial. La profesional describió que en el primer encuentro, Pereyra evidenció un fuerte descontrol emocional marcado por rabia, enojo personal y agresividad. Además, mencionó indicadores de perversión, manipulación y psicopatía, caracterizando a Pereyra como una persona que “obtiene placer al generar sufrimiento en los demás”. La psicóloga aclaró que su rol no es juzgar la culpabilidad, sino identificar este tipo de rasgos a través de las herramientas de la psicología.

El último en declarar fue un vecino de Ana Aristimuño, cuya participación no resultó relevante para la causa, ya que solo manifestó haberla visto una vez y no tener trato con ella.

Para la jornada de hoy miércoles se espera la declaración de cuatro testigos más, dos propuestos por la defensa y dos por la fiscalía. Tras estas declaraciones, se prevé que el jurado, compuesto por 12 personas, finalmente emita su veredicto.