SE CUMPLIERON 6 AÑOS DEL CIERRE DE UN MOTOR DE TRENQUE LAUQUEN: EL FRIGORÍFICO INDIO PAMPA

Los telegramas de suspensión llegaron un 5 de junio de 2013 para los 136 empleados. A los 60 días fue el cierre definitivo. Las historias y el después

29 de mayo de 2013. La peor noticia. Los 136 empleados del frigorífico Indio Pampa de Trenque Lauquen se quedaban sin trabajo. Tras idas y venidas la empresa cerró sus puertas. Había empezado a dejar de ingresar carne y toda la faena que quedaba pendiente, se liquidó. De un momento a otro, personal de seguridad se apostó en la puerta y le impidió la entrada de todos los camiones y al personal. El 5 de junio llegaron los telegramas de suspensión por 60 días y finalmente el cierre.

De los 136 empleados que tenía en 2013 el frigorífico, 129 hicieron un arreglo económico a través del Ministerio de Trabajo de la provincia y cobraron un 50% de la indemnización total con montos que variaron de los 5 mil a los 125 mil pesos de acuerdo a la antigüedad de cada caso. Los restantes 7 siguieron con un juicio paralelo a la empresa para tratar de cobrar el 100% de la indemnización, con un letrado particular.

Muchos desocupados del Indio Pampa fueron discriminados en su momento y no consiguieron trabajo. Los tildaron de “piqueteros” y “conflictivos” porque protestaron quemando cubiertas por su puesto laboral. 

Sin trabajo, ya grandes, con 30 años de antigüedad encima, algunos se jubilaron. Otros tantos se jubilaron anticipadamente por trabajo insalubre. Pero muchos tuvieron que salir a la calle para sobrevivir.

Y ahí empezó el drama. Marginados por la sociedad, muchos emprendieron sus propios negocios. Muy pocos ingresaron en empresas de seguridad y un grupo en el Municipio en distintos roles. 


Las mujeres de los desplazados salieron a trabajar: muchas son costureras o hacen pastas en casa para vender a domicilio. Los hijos de los desplazados que estudiaban fuera de Trenque Lauquen debieron volverse porque sus padres no pudieron mantenerlos. Sin ingreso de un día para el otro, era imposible.

El drama familiar se profundizó. Sin trabajo, muchos se deprimieron y entraron en crisis. Se separaron de sus mujeres y quedaron familias desmembradas. Alguno intentó quitarse la vida…

Hoy las cosas han cambiado. Los que la lucharon encontraron su lugar en la comunidad. Muchos repuntaron económicamente y sus hijos volvieron al estudio de alguna manera o ya se establecieron en algún empleo, incluso hasta hicieron pareja y son papás. Muchos tuvieron la suerte de tener una familia comprensiva que los acompañó en la batalla por conseguir el pan de cada día.

Ese día, el del telegrama en la mano, jamás se lo podrán borrar de sus retinas… Y la fecha siempre volverá a rescatar los mejores momentos de aquella empresa, que supo ser motor de la economía local.