A 15 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO, SE RINDIÓ HOMENAJE AL DR. PABLO GIULIANELLI EN LA GUARDIA DEL HOSPITAL MUNICIPAL

Con un emotivo acto realizado esta mañana (sábado) en la Guardia del Hospital Municipal “Dr. Pedro T. Orellana”, se rindió homenaje al Dr. Pablo Giulianelli, al cumplirse 15 años de su fallecimiento.

La ceremonia contó con la presencia del intendente Francisco Recoulat; el secretario de Gobierno Martín Borrazás; la secretaria de Salud, Dra. Yanina López; concejales; equipo de gobierno municipal y personal del Hospital; además de su esposa y tres hijos, familiares, amigos, colegas, pacientes y vecinos que se acercaron para acompañar este reconocimiento.

El homenaje, cuya solicitud para realizar un acto conmemorativo había sido aprobada por unanimidad por el Honorable Concejo Deliberante en la undécima Sesión Ordinaria de este año, permitió recordar la trayectoria de Giulianelli como médico comprometido con la comunidad y, especialmente, su vocación de servicio, su cercanía y su particular manera de acompañar a quienes necesitaban no solamente atención médica, sino también escucha y contención.

 

Durante la ceremonia, organizada por el Municipio, se recordó que mediante la Ordenanza n.º 3792/11 se impuso el nombre del Dr. Pablo Giulianelli a la Guardia del Hospital. Posteriormente, en 2021, al cumplirse diez años de su fallecimiento, la placa conmemorativa fue trasladada a la nueva Guardia del Hospital, como reconocimiento a su destacada labor y trayectoria profesional.

Durante la ceremonia compartieron palabras la enfermera Marisa Mansilla, del equipo del Hospital Municipal “Dr. Pedro T. Orellana”; familiares de pacientes, Rosa Ortiz y Any Cupayolo; y la Dra. Mariel Jordán, esposa del Dr. Giulianelli, quien habló en nombre de la familia.

. MARISA MANSILLA: “UN PLACER Y UN ORGULLO HABER PODIDO CONOCER A PABLO”

“Quiero decirles a sus hijos que fue un placer y un orgullo haber podido conocer a Pablo Giulianelli. Durante 15 años, los que estuvimos, los que lo conocimos y compartimos con él entendimos lo que era ser persona, ser humano, tener corazón”, expresó.

En su relato, Mansilla recordó también la presencia permanente de Giulianelli en el ámbito hospitalario y el vínculo que había construido con quienes trabajaban junto a él.

“Era 24 horas, los siete días de la semana, los 365 días del año, veía a sus hijos en el patio del hospital y también a su señora. Pablo estaba siempre para nosotros”, señaló.

Asimismo, destacó las enseñanzas que dejó en quienes compartieron con él su trabajo cotidiano:

“Debe haber un montón de gente que vive gracias a él, porque estuvo acá para nosotros”, recordó entre la emoción y una sonrisa.

Finalmente, agradeció especialmente a los hijos del médico y a su esposa, Mariel Jordán, y dejó una reflexión sobre la importancia de reconocer a las personas mientras están presentes: “Ojalá en algún momento los reconocimientos sean en persona y en vida. Gracias, porque a veces hay que agradecerles a los que quedan”.

ROSA ORTIZ Y ANY CUPAYOLO: “LO SEGUIMOS SINTIENDO PRESENTE”

Rosa Ortiz recordó a Giulianelli a partir de uno de los momentos más difíciles de su vida: “Conocí a Pablo como el mensajero de la peor noticia que pude haber tenido en mi vida: el diagnóstico como enfermo terminal de mi hijo mayor”.

En ese contexto, destacó especialmente la contención que encontró en el médico: “Tenerlo a Pablo fue una especie de sostén por la contención que él brindaba a todos sus pacientes; obviamente que cuando uno tiene un familiar enfermo piensa que es el único, y algo que me llamó mucho la atención era verlo a Pablo constantemente acá, a tal punto que llegué a creer que vivía en el hospital. Sabía que tenía familia, pero estaba en todo momento y, cuando lo necesitábamos, ahí estaba presente”, relató.

Con emoción, recordó incluso las veces que lo veía llegar al Hospital con el casco de la moto en la mano, apurado para hacerse cargo de las situaciones que requerían su presencia.

En otro momento de su testimonio, reflexionó sobre aquello que permanece de las personas después de su partida: “Más allá de todo lo que una persona hace en este pequeño paréntesis que llamamos vida, cuando ya no está físicamente, lo que queda es todo lo que trasciende”.

Y agregó: “No solamente lo que trasciende físicamente en sus hijos, sino todo lo que trasciende en la comunidad, en el corazón de todas las personas que lo siguen llevando y lo siguen queriendo como si realmente estuviera acá”.

Por su parte, Anny Cupayolo recordó un episodio ocurrido el 29 de marzo de 2009, cuando acudió al Hospital con su hijo y Giulianelli intervino para salvarle la vida.

“Yo miro el hospital y me acuerdo que el 29 de marzo de 2009 fui a Pablo y le salvó literalmente la vida a mi hijo”, relató.

En ese sentido, sostuvo que su hijo “tiene dos nacimientos: cuando nació a la vida y cuando las manos de Pablo lo salvaron”.

Cupayolo recordó que, al momento del traslado de su hijo, también le señalaron que quien había logrado salvarlo había sido Giulianelli. “Yo le debo todo”, afirmó recordando que antes de esa fecha en Trenque Lauquen no había neurocirujanos.

“Él me dijo: ‘No llega a Bahía Blanca, no llega a ningún lado’. Así que preparó todo y ahí nomás hizo la intervención, fue milagroso y siempre va a estar en mi corazón, también Mariel y sus hijos y siempre vamos a seguir conectados porque son parte de mi vida”, recordó.

. MARIEL JORDÁN: “DISFRUTO ESTO POR MIS HIJOS Y LES AGRADEZCO DE CORAZÓN”

En nombre de la familia, la esposa del Dr. Pablo Giulianelli, Mariel Jordán, agradeció el homenaje y, especialmente, los testimonios de quienes fueron pacientes de su esposo y de sus compañeros de trabajo.

Conmovida, reconoció que no sabía si podría hablar sin emocionarse y agradeció profundamente las palabras compartidas durante el acto. “Más que nada quiero agradecer esto que han hecho los familiares de pacientes que atendió Pablo y sus compañeros de trabajo”, expresó.

Jordán destacó especialmente el valor de que sus hijos pudieran conocer, a través de quienes fueron atendidos por Giulianelli, la dimensión humana y profesional de su padre. “Sobre todo quiero agradecer para que mis hijos no escuchen solamente lo que mamá les cuenta de papá, sino que puedan escuchar de las propias palabras de los familiares de los pacientes, que son tan sentidas”, señaló.

En ese sentido, recordó también el acompañamiento que recibió de Rosa Ortiz y Anny Cupayolo durante la enfermedad de Pablo. “Rosita también nos ayudó cuando Pablo enfermó, estuvo con nosotros, nos acompañó de la misma manera. Eso se lo agradezco siempre y siempre lo recuerdo. Anny también, siempre me decía: ‘Lo que necesites’, sobre todo con los chicos”, recordó.

“Uno dice que la gente entra por los ojos. Sí, yo me fijé, era un lindo chico. Pero admiré su forma de trabajar. Nos conocimos trabajando y eso es lo que no se olvida”, relató.

La pasión con la que Giulianelli desarrollaba su profesión fue otro de los aspectos que destacó: “La pasión por lo que hacía… tenía razón Marisa cuando decía que yo tenía que traerle la ropa para cambiarse acá. Su segunda casa era ésta. Así lo conocí y así lo respeté”.

Finalmente remarcó: “Les agradezco de corazón que hayan acompañado este momento tan especial, sobre todo por los chicos, por mis chicos”.

A lo largo del homenaje se destacó que quienes conocieron a Pablo Giulianelli no recuerdan solamente a un reconocido profesional de la medicina, sino también a una persona que entendía que detrás de cada paciente había una historia, una familia y una necesidad humana.

A 15 años de su partida, su recuerdo permanece vigente en quienes compartieron su vida, su profesión y tantos momentos, y particularmente en ese espacio del Hospital que lleva su nombre y que fue escenario de buena parte de su compromiso con la comunidad.

El acto concluyó con un reconocimiento a su memoria, a su familia, colegas, amigos y a todas aquellas personas que alguna vez fueron acompañadas por el Dr. Pablo Giulianelli.