En su primer discurso en el Congreso de la Nación remarcó los números de la economía con los que recibe el país. Y trazó los temas más importantes de su gestión fundamentados en la lucha contra el hambre y la exclusión

Alberto Fernández juró este mediodía como presidente en el Congreso de la Nación, donde llamó a superar “las debilidades de la democracia con más democracia” y convocó a “la unidad de toda la Argentina”.
La ceremonia de atención fue conducida por la vicepresidenta saliente Gabriela Michetti, en un Congreso agolpado de legisladores y dirigentes. Allí, Mauricio Macri entregó los atributos a Fernández, y también asumió como vice Cristina Fernández de Kircher.
El mandatario entrante recordó las figuras de los fallecidos expresidentes Raúl Alfonsín y Néstor Kirchner, y rescató que Argentina logró “preservar la institucionalidad” en los últimos 36 años.
En este marco, convocó a “la unidad de toda la Argentina” y a “un contrato social que sea fraterno y solidario”. “Ha llegado la hora de abrazar al diferente, es tiempo de comenzar por los últimos para después llegar a todos”, aseguró.
Fernández también se despachó con críticas a la economía del Gobierno saliente y adelantó que el proyecto de presupuesto presentado por este mismo no tendrá tratamiento parlamentario.
“Vengo a convocar a la unidad de toda la argentina en pos de la construcción de un nuevo contrato ciudadano social, que sea fraterno y solidario. Ha llegado la hora de abrazar al diferente, es tiempo de empezar por los últimos para después llegar a todos”, subrayó.

De esa manera, el compañero de Cristina Fernández señaló: “Los vengo a convocar sin distinciones a poner a la Argentina de pie, para que comience a caminar rumbo al desarrollo con justicia social. Es hora de abandonar el aturdimiento, ser consciente de las profundas heridas que hoy padecemos”.
Asimismo, dejó en claro que “no puede haber argentinos de primera y de segunda, Argentina es una sola. Vamos a poner en marcha estos acuerdos de solidaridad en la emergencia con los gobernadores de todo el país. Debemos pensar diferentes alternativas que garanticen un nuevo federalismo, promoviendo el desarrollo regional y generando juntos miles de puestos de trabajos”.
Por su parte, adelantó una serie de decisiones de peso: “He decido que sea intervenida la Agencia Federal de Inteligencia, queremos impulsar así una restructuración de todo el sistema de inteligencia. En el marco de la derogación de la medida que significó un lamentable retroceso, dichos fondos serán reasignados para financiar el plan contra el hambre en la Argentina, lo mismo haremos con el resto de los fondos reservados. El actual presupuesto prevé fondos reservados para otras fuerzas de seguridad, serán mantenidas siempre y cuando se lo necesite. Nunca más al estado secreto, nunca más a la oscuridad que quiebra la confianza, nunca más a los sótanos de la democracia”.