
En la noche del pasado viernes 10, el periodista y escritor Hernán Sotullo, presentó ante un colmado Café Gladiolo, “Arena que la vida se llevó” (Una ventana a la emoción de la tanguística trenquelauquense”, su último libro, cuyo contenido recorre acontecimientos que el autor ha considerado como únicos en la historia del tango en nuestra ciudad.

Previo a iniciar formalmente la presentación, Sotullo, a propósito de dos pinturas del recientemente fallecido artista Ricardo “Calalo” Bossié, que se encontraban en el lugar, le dedicó un emotivo reconocimiento, y pidió un aplauso en su memoria “y en gratitud por la inmensa obra que nos ha legado”, gesto respondido largamente por los presentes.
Durante su exposición, el autor explicó algunas de las características del libro, la elección de su título, la dedicatoria al grupo de amigos ya fallecidos con los que compartió buena parte de su derrotero en el mundo del tango, los motivos que lo impulsaron a escribirlo, para seguidamente ir desmenuzando aspectos referidos al contenido de sus diversos capítulos.
Así fueron desfilando en su charla, detalles y anécdotas relacionadas con las únicas visitas a la ciudad de la orquesta de Aníbal Troilo y del poeta Horacio Ferrer, las del cantante Alberto Castillo y su amistad con el doctor Raúl Orellana (padre), y el casamiento en nuestra Iglesia Nuestra Señora de los Dolores del bandoneonista Armando Pontier con la trenquelauquense Martha “Tutú” Bertarini.

Se suman en sus páginas menciones al mural del artista Rodolfo Campodónico dedicado a Osvaldo Pugliese en el interior del domicilio de Omar Pedretti, la trayectoria de Mabel Gamizo, que se ausentó muy joven de Trenque Lauquen, y realizó una carrera respetable en orquestas porteñas, pero nunca pudo cantar aquí, más los dos pasajes de Carlos Gardel por la ciudad.
Aparecen además otros sucesos que dejaron una marca indeleble en el desarrollo del tango trenquelauquense, junto al repaso de orquestas, cantantes y compositores locales, sus bailes y boliches, y otras reflexiones, bajo la ilustración de fotografías y dibujo.

Posteriormente, el músico Orlando Moro, trazó un elogio a la personalidad del autor y a lo atractivo del libro, para posteriormente acompañar con su guitarra las celebradas voces de Anahí Mansilla que interpretó “El último café” y “Vete de mí”, y de Fredi Angulo, que acometió las versiones de “Ventarrón” y “El cantor de Buenos Aires”.

Como instancia final, Sotullo firmó algunos ejemplares que le acercaron sus compradores, cerrando así una noche de calidez y emotividad para la cultura trenquelauquense, en un ambiente como el del Café Gladiolo, que invita a ello.
El libro, desde hoy ya puede adquirirse en las librerías de la ciudad.