
El cerramiento del edificio del Hotel El Faro avanza en dos etapas con un cambio de fisonomía en la fachada con el objetivo de evitar actos vandálicos como los ocurridos tiempo atrás, y los propietarios dispusieron un servicio de seguridad con sereno todos los días.
Los trabajos de cierre exterior del edificio están planificados en dos etapas: En primera instancia, y tal como informó DataTrenque en su momento, se obstruyeron las puertas del frente y de la planta baja, que son los sitios que se detectaron como los principales puntos vulnerables por donde ingresaban los intrusos en el último tiempo.

En tanto, el edificio ya contaba con un cerramiento interior de chapa, particularmente ubicado detrás de las ventanas de vidrio de la planta baja, muchas rotas, por donde no se podía ingresar ya que la chapa impedía el acceso.
También se clausuraron las puertas exteriores de la cocina, que es por donde ingresaron en el último acto vandálico, donde los Bomberos Voluntarios debieron trabajar por más de 3 horas en espacios confinados y con desniveles. Además, otras ventanas pequeñas fueron clausuradas y las puertas metálicas fueron selladas y soldadas para evitar que se puedan abrir.

En tanto, en la planta alta hay tres puntos de ingreso por escaleras exteriores que llevan a la terraza y de ahí al interior del edificio vía galerías que también fueron cerrados, en este caso con muros de ladrillo hueco y refuerzos de barras de acero atadas a la estructura del edificio.
De esta manera, en esta primera etapa, quedarán todos los ingresos exteriores totalmente clausurados para el ingreso desde el exterior, protegiendo el edificio de futuros actos vandálicos.
Además, para completar los trabajos, la fisonomía exterior del histórico edificio cambiará ya que se hará un cerco perimetral en el frente de 2,20 metros de altura, también se cerrará por completo el frente del lado de la calle Arrastúa, continuando la obra que se iniciará sobre la calle García Salinas.

El cerco exterior se realizará con postes de madera ubicados cada 2,50 metros de distancia con una altura de 2,30 metros, y se colocarán chapas nuevas para completar el cierre total.
También, el proyecto que ya está en marcha, considera la ubicación de al menos un portón de entrada y salida sobre la calle Arrastúa, y si bien este podría ser un punto de ingreso, el propietario ya contrató un servicio de seguridad con sereno para mantener vigilancia y mantenimiento en ese sector.
Con todas estas tareas, se busca conservar el edificio que por ahora no tiene destino, evitar molestias a los vecinos del barrio, y asegurar que personas ajenas a la propiedad puedan ingresar a cometer desmanes u otro tipo de actividades no permitidas.
