CARTA ABIERTA DE PUÑO Y LETRA DE MF: “A MÍ, EN NUESTRO HOSPITAL, ME SALVARON LA VIDA”

No sé ni por dónde empezar.

Quizás, lo más lógico, naturalmente, es agradeciendo a todos y cada uno de ustedes el acompañamiento y el aliento. A la familia, a los amigos, a los vecinos, a los compañeros de trabajo, a los colegas, a los funcionarios de Nación y Provincia, a tantos…

No tengo ni alcanzan las palabras de agradecimiento.

MF casa recuperacion

Cuando de buenas a primera la vida te pega un cachetazo de estos, valorás lo que está ahí, eso que sabes que está pero das como un hecho natural porque siempre va a estar siempre ahí. Pero de repente, no es tan natural y mucho menos va a estar siempre ahí.

Sin darte cuenta y sin aviso previo la vida te pone un freno y te obliga a detenerte. Te permite, con alguna sana sabiduría, tener una oportunidad para hacer un balance. Todos los que han pasado por algo parecido saben de qué hablo y, sin dudas, lo sensible que esto te pone.

¿Y saben qué? Está bien… Porque nos demuestra lo humanos que somos y nos permite vernos en nuestro propio espejo con los errores, defectos, virtudes, sentimientos, aspiraciones, proyectos, juicios y prejuicios…

A mí, en nuestro Hospital, me salvaron la vida.

Vi la diligencia en la Guardia, vi la preocupación de que mientras el dolor insoportable no cedía y el catéter de angioplastia no pasaba, todo el equipo de Hemodinamia seguía buscando la forma de hacerlo hasta lograrlo: concentrados, cada uno sabiendo qué hacer, sin distracción, con un profesionalismo increíble.

MF MENSAJE

Y cuando todo se acomodó, me encontré en la Unidad Coronaria. Solo, en la cama, con mil interrogantes, desconcertado y preguntándome: ¿irá todo bien? Y ahí, el equipo de Coronaria, médicos, enfermeras, mucamas… todos, trabajando para hacer su parte de la tarea. Trabajando con afecto y con dedicación; con pasión, agregaría.

Con el paso de los días imaginé a todas esas personas como mis ángeles guardianes (aclaro que estoy convencido de que cada uno tiene los suyos).

Seis días sin noción del día o la noche. Seis días de reflexión. De pensar cuáles son las cosas importantes. De estar desconectado del Mundo pero sabiendo que había mucha gente que quizás no me conoce e igual me mandaba aliento, incluso hasta me grababa canciones. Y a los Pastores que junto a sus fieles pidieron para que me cure. El Padre Juan sabe que soy medio haragán para ir a misa (como para hacer dieta), pero cuando te la ves fulera, les juro que te aferrás a algo superior, lo llame como lo llame cada uno.

Solo dos reflexiones más.

Un enorme gracias a todas las organizaciones de la comunidad de Trenque Lauquen por acompañar a Esteban en este tiempo que vendrá.

Y a mi equipo de trabajo, a mis funcionarios y a nuestros empleados municipales, les digo que los sentí presentes en cada momento. Que el método para lograr hacer buenas cosas surge de la vocación de servicio, de saber para qué estamos, del propósito, de ayudar al de al lado, de hacerse cargo y de ser diligente. Lo vi en el Hospital y funciona. Lo veo en la Muni y funciona.

Habrá que recorrer un largo camino, todavía empinado. Espero humildemente que esta experiencia me haga mejor persona, más comprensible, más empático y menos “calentón”. Lo demás lo llevo en la genética, quizás el secreto sea saber dominarlo.

Un gracias enorme a todos por preocuparse por mi salud.