CIBERJUICIO: CONDENAN A POLICÍA A 4 AÑOS Y MEDIO DE PRISIÓN POR DELITOS COMETIDOS EN CONTEXTO DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Se trata de un efectivo de Daireaux. El juicio se realizó íntegramente por videoconferencia, con 4 sedes conectadas en simultáneo. El veredicto fue firmado por el juez Marcelo Centeno del TOC N° 1

Un efectivo policial del distrito de Daireaux fue condenado a la pena de 4 años y 6 meses de prisión por una serie de delitos cometidos en un contexto de violencia de género contra su ex pareja, también agente de la Policía, en un juicio oral inédito realizado por videoconferencia con cuatro sedes conectadas en forma simultánea.

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El juez Marcelo Centeno, en el TOC N° 1

El debate oral virtual fue presidido por el juez Marcelo Centeno, del Tribunal Oral Criminal N° 1 de Trenque Lauquen, y se concretó por intermedio del sistema de videoconferencias Microsoft Teams, aprobado por la Suprema Corte de Justicia bonaerense, para evitar los riesgos de traslados y contactos en el marco de la pandemia del virus Covid-19, con las partes conectadas desde Trenque Lauquen, Pehuajó, Daireaux y Urdampilleta, en la Unidad Penitenciaria N° 17 donde está alojado el ahora condenado.

En el veredicto, Federico Rodolfo Manes, de 24 años, fue condenado a la pena de 4 años y 6 meses de prisión de efectivo cumplimiento por los delitos de hurto simple, violación de domicilio, daño, amenazas calificadas y portación ilegal de arma de fuego de uso civil, todos cometidos en un contexto de violencia de género contra su ex pareja.

Los hechos ocurrieron un 31 de diciembre de 2019 cuando en horas de la tarde Manes se metió a hurtadillas en la casa de la víctima, de quien se había separado tiempo atrás, y sustrajo la pistola marca Bersa reglamentaria de la mujer. Luego, salió en su auto a buscar a la víctima y la interceptó en una esquina de la ciudad de Daireaux cuando ella también iba en auto con una amiga.

En ese momento, la violencia se exacerbó al punto que el policía se bajó del auto en plena vía pública y ante la mirada de varios testigos portando ilegalmente el arma robada, que se encontraba cargada y lista para usar, amenazó a su ex pareja, luego simuló pretender suicidarse colocándose el arma en la boca y finalmente usó la pistola para romper un vidrio del vehículo en el que iba la víctima hasta que fue aprehendido en el lugar por personal policial.

policia de espalda y patrullero
Foto ilustrativa

La secuencia de extrema agresividad fue el corolario de una escalada de hechos de intimidación en el seno de la pareja que quedaron al desnudo en ese momento, ya que la víctima venía sufriendo una relación de dominio, poder, maltrato psicológico y violencia que ejercía Manes desde hacía ya mucho tiempo pero que la víctima no se había animado a denunciar formalmente.

La escena reveló el aspecto más brutal de la violencia de género donde quedó demostrado cómo “el imputado trataba de manipular la situación al jugar con los sentimientos de miedo y temor de su pareja amenazándola con suicidarse”, explicó el magistrado en su veredicto.

“El acusado, justamente, fue preparado y capacitado por el Estado para evitar la comisión de delitos y proteger la seguridad de la población, circunstancia concreta que establecía en el caso una mayor exigibilidad para el acusado por su formación y que debe ser traducida en un mayor reproche de culpabilidad”, analizó el juez Centeno en el fallo que fue abordado con solidez técnica y desde una perspectiva de sensibilidad humana.

Para el magistrado, “no fue fácil para la víctima derribar mitos y prejuicios, animándose recién a romper con el silencio que enmascaraba una difícil y compleja situación de violencia intrafamiliar o doméstica, cuando el imputado terminó ventilando en la vía pública un inusual episodio que la instó a tener que revelar la situación que venía “aguantando” ocultando a los ojos de terceros”.

daireaux ingreso

Entre los hechos narrados, se rescata un momento donde algunos de los compañeros de la víctima advirtieron el maltrato físico que venía sufriendo la mujer y le sugirieron adoptar medidas concretas de protección, incluso su superior jerárquico le había recomendado realizar la respectiva denuncia. Si bien en ese momento no pudo darse cuenta de la gravedad de los hechos y explicó que prefería no denunciar porque no le gustaba los “problemas” y le daba vergüenza, finalmente razonó que no había otra manera de poner fin a estos conflictos.

Pero todo se precipitó con la agresión pública que derivó en la aprehensión flagrante del violento, el inicio de una causa judicial y la condena a 4 años y 6 meses firmada esta semana por la Justicia.