El ingeniero agrónomo del INTA Trenque Lauquen, Juan Carlos Cristo, evaluó que las últimas lluvias ocurridas en nuestra región generaron cierta expectativa de una “situación en mejora significativa” en un contexto de sequía que afecta a gran parte del país, en algunas zonas muy severamente.

Desde la madrugada de este viernes, hasta la hora 20:00, se han registrado entre 50 y 70 milímetros de precipitaciones, según zona dentro de un radio de 50 kilómetros, con centro en la ciudad de Trenque Lauquen.
“Según el informe de seguía del 1/1/2023, hasta el 31/12/22, nuestra zona se encontraba con un grado de sequía leve”, comenzó explicando Juan Carlos Cristo a DataTrenque.
El especialista del INTA recordó que “a partir de ese día acaecieron 3 eventos de lluvias, sumando hasta hoy, en 20 días, 128 mm (1/1: 56mm; 11/1: 12 mm 20/1: 60 mm), con lo cual podríamos esperar que la situación mejore en forma significativa”.
Sin embargo, aclaró que “es importante considerar que existen otras variables que determinarán el resultado final de las diferentes actividades y cultivos agropecuarios extensivos de secano, en cada situación”.

En relación a estas variables, en términos generales, son: Nivel de pérdida de humedad por evapotranspiración (T° ambiente, nivel de insolación y vientos); tipos de suelo: en nuestra zona prevalecen los de textura arenosa, existiendo lomas y bajos que tienen diferente comportamiento en cuanto a la retención de humedad, labores y cultivo antecesor: favorecen o perjudican la conservación del agua de lluvia y napas, para el aprovechamiento del cultivo actual, grado de enmalezamiento: nivel de competencia por agua y nutrientes, especie de cultivo: diferencias en las capacidades de exploración y utilización del agua disponible, fecha y condiciones de siembra: en relación a la ocurrencia de las lluvias antes y después, y ciclo del cultivo y estado de desarrollo: diferentes requerimientos”.

Además puntualizó entre esas variables la profundidad de las napas y agua útil en el perfil, y en este aspecto subrayó que “el año 2022 tuvo una suma de precipitaciones que puede considerarse a primera vista como normal (800 mm), pero la distribución no lo fue. En los primeros 4 meses llovieron 500 mm y en los 8 restantes sumaron sólo 300 mm. Lo que se acumuló en el primer cuatrimestre cargó el perfil, lo que abasteció en algún grado a los cultivos de desarrollo primaveral, pero con déficit superficial, lo que perjudicó la germinación, y primeros estadíos de desarrollo de los cultivos de verano, explicando en parte el nivel de riesgo de sequía leve.