CONSUMIR PARA VOLCAR: EL DRAMA DEL ALCOHOL EN LOS MENORES QUE ENTRAN EN “ESTADO EPIDÉMICO”

Los adolescentes toman para caer en la intoxicación rápidamente. Los más chicos entran en “estado epidémico”. El rol de los padres y el desafío de romper con el consenso tácito y cambiar modelo y conducta

En la Argentina hubo un cambio en la manera de consumir alcohol en los últimos 20 años pasando de uno mediterráneo, o pausado, donde el que se excedía pasaba de “gracioso” por un rato a “pesado”, a uno anglosajón donde se impone más cantidad de alcohol en poco tiempo, según explican desde el CPA de Trenque Lauquen.

En ese aspecto, “los adolescentes consumen para caer en la intoxicación rápidamente. La mitad de los chicos que consumen alcohol lo hace en forma abusiva, es decir, cinco o más vasos, el abuso de alcohol en general y en especial en la franja de los más chicos tiene un “estado epidémico”.

¿Por qué volcar? “Porque descontrol y diversión están equiparados”, aseguran.

“El gran, enorme, desafío es romper con este consenso tácito o cómo revertimos el imaginario que sostiene esta conducta”, sostienen a modo de llamado de atención para chicos y, especialmente, para padres.  

“Hay una renuncia al ejercicio de la paternidad y la maternidad a partir de que el chico entra en la adolescencia”. Se da un gran cuidado de los bebes y niños más chicos, pero un abandono y una resignación total cuando entran en la adolescencia. Existe un sentimiento de que no se puede hacer nada”.

LA ESCENA

El ritual comienza con la preparación para la euforia. Es el estado “necesario” para después entrar al boliche o a la fiesta. Primero se trata de conseguir una “casa autorizada” o “amigable”, donde los padres digan algo así como “yo no les proveo el alcohol, pero sé que van a traer”, y así los menores tengan la seguridad de que no habrá ojos adultos que testifiquen lo que sucede en la comodidad del living: consumo de bebidas con alta graduación alcohólica, mucha cantidad en poco tiempo (un cambio respecto de generaciones anteriores) y quizás alguna droga en forma de pastilla. Los adultos dejan la zona liberada. Y los chicos en su zona de confort.

El gran desafío es cambiar ese modelo para resguardar la salud de los chicos.