Además pidió a los sacerdotes que tomen los recaudos necesarios como higienizarse las manos, usar alcohol en gel y hasta barbijo. Se suspendieron las celebraciones masivas y la Pascua Joven

El obispo diocesano, Ariel Torrado Mosconi, propuso una serie de medidas para poner en práctica en las Parroquias y Capillas “con profundo sentido de la responsabilidad y procurando el bien común ante la pandemia de COVID-19”.
“En todas las celebraciones de la Santa Misa, evitaremos el saludo de la paz, y aún el saludo a la salida deberá hacerse sin mantener contacto físico. Junto con esta indicación, determino que la sagrada Comunión se dará en la mano, tal como lo prescriben las normativas de la Iglesia”, puntualizó.
También indicó especialmente al grupo de personas que tengan síntomas de la enfermedad o hayan estado en contacto con personas infectadas que eviten ir a las celebraciones litúrgicas y que “santifiquen el domingo con un momento de oración y ofrecimiento en sus hogares”.

“Dispongo no dejar sin atención espiritual a enfermos y ancianos en la soledad de sus casas o lugares de internación. Le pido encarecidamente que los sacerdotes, diáconos y ministros extraordinarios de la sagrada Comunión estén especialmente atentos a su cuidado. Al mismo tiempo les ruego que tomen todos los recaudos necesarios en ese ministerio (lavado de manos con agua y jabón, uso del alcohol en gel e, inclusive, uso del barbijo)”, precisó el obispo Torrado Mosconi.
Por otro lado, la Conferencia Episcopal Argentina suspendió el Congreso Mariano Nacional que se iba a celebrar en abril, así como también la conmemoración de la primera misa en Puerto San Julián. En la diócesis, se suspendió también la Pascua Joven y todas las celebraciones festivas que convocaran una cantidad extraordinaria de personas.
Se seguirán celebrando las misas y demás acciones litúrgicas con menos de 200 asistentes, de acuerdo al decreto DECRE-2020-132GDEBA-GPBA, emanado por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires.
“No perdamos de vista, nuestro ser comunidad de fe, que confía en Dios y trabaja por el bien común. Esta circunstancia nos debe alentar a reavivar la confianza en el poder de la oración, que nos lleve a pedir por la pronta superación de esta pandemia, así como a profundizar la caridad para superar las situaciones dificultosas que se presentan, sobre todo, por la angustia que genera en nuestro pueblo tan difícil situación. Dios es providente, y en su infinito amor, nos cuidará para que esta sea una gran oportunidad espiritual para vivir esta cuaresma”, sintetizó el obispo de la diócesis de 9 de Julio, Ariel Torrado Mosconi.