CUANDO TRENQUE LAUQUEN PERDIÓ LA POSIBILIDAD DE CONVERTIRSE EN UN EMPORIO INDUSTRIAL (PARTE II)

El desarrollo del período de oro que catapultó a Trenque Lauquen a un nivel de industrialización de privilegio dentro de la provincia de Buenos Aires, con su consiguiente prolongación nacional, languideció, como señalábamos en el primer capítulo de este análisis el pasado domingo 3, con mayor rigor entre las décadas del ’60 y ‘70.

Así, se escurrió un gran reservorio de producción y empleo, sepultando el sueño de apasionados luchadores que, casi sin más apoyo que sus conocimientos, ingenio e ilusiones, imaginaron la continuidad y el ascenso de ese esplendor. Es inexcusable que para ellos no haya un explícito reconocimiento, aislándolos del injusto olvido, sobre todo, habiendo entidades específicas del rubro.

Ismael y Marcelo Garbarino, ya mayores

En ese sendero de chimeneas a pleno, se erige allá por los años ’30 una explotación metalúrgica clave: la de los hermanos Ismael y Marcelo Garbarino, egresados también como tantos otros involucrados de ese afán industrialista local, de la antigua Escuela de Artes y Oficios, germen de la construcción de toda esa etapa de apogeo.

Los Garbarino se establecieron inicialmente con un modesto taller de herrería en el garaje de la vivienda de sus padres, después de pasar por un aprendizaje en la ya citada “Arbizu y Cervino”.

Pte. Uriburu y Alsina. La fábrica en construcción

Pero los empujaba una mayor apetencia de progreso que los lleva a adquirir una fundición, y de aquel primer lote de 20 por 50 metros, finalizan comprando casi toda la manzana delimitada por las calles Presidente Uriburu, Alsina, Baldovino y Mitre. De su parcelamiento años después, hoy una importante fracción de ese predio es ocupado por el Jardín Corazón del Instituto “Miguel Di Gerónimo”.

En ese contorno, llegó a albergar unos 300 operarios, dedicados a satisfacer una incesante demanda proveniente del sector agrario, ya que la empresa hacia allí había orientado su línea de fabricación.

Cola de un molino Guanaco

Arados, sembradoras, moledoras, entre otros productos, y sus repuestos, bautizados con la marca “Guanaco”, salían permanentemente del establecimiento, para ser vendidos y distribuidos, no sólo en el área local y regional, sino al resto de la Argentina, y exportados a otros países.

LA REVOLUCIÓN DEL MOLINO

También se fabricaron bombeadores y algo fundamental entonces para el campo, como lo fue el molino de viento, ya que la tierra para el desarrollo de las actividades agrícolas, además de la necesaria para la atención de la hacienda, exigían una provisión mayor que el agua que caprichosamente le suministraba la lluvia. Por otra parte, carecía de costo alguno. Para que las aspas giraran, apenas requerían el soplo del viento.

Así llegó el molino imponiendo su generosa talla en la vasta llanura, a los que no les hubiera faltado el desafío del hidalgo Don Quijote de la Mancha, si Miguel de Cervantes Saavedra hubiera imaginado su genial obra en estas tierras.

Publicidad del molino Guanaco

Y en esa expansión del molino, mucho tuvo que ver la fábrica de los Garbarino con su marca “Guanaco”, que alcanzó a producir una cifra que suena hoy a fantasía con los recursos con los que se contaba, naturalmente más elementales que los actuales, nada menos que alrededor de 500 unidades mensuales.

El pocero llegaba excavando hasta la napa, y luego se instalaba el molino que terminaba derramando el agua, generalmente en el interior de un tanque australiano, para que el chacarero administrara en el futuro su distribución. La luz les llegaría después como otra bendición, pero ya por obra de la Cooperativa Eléctrica.

TAMBIÉN COSECHADORAS

Pero “Garbarino Hnos y Cia SRL”, tal su denominación societaria no se cruzó de brazos, y emprendió un desafío mayor, cuál fue la fabricación de cosechadoras, con motores y cubiertas que se adquirían a otros proveedores. Esto generó un gran entusiasmo comprador, volcándolas al mercado en un número que rondó las 50, muchas de las cuales se vendieron hasta anticipadamente, tal el interés que despertaron.

Marcelo Garbarino

Pero otra vez, ahora a principios de los años ’60, nuevos cambios de reglas en el curso de la economía del país, devaluaciones con la súbita alza de la cotización del dólar, y recargos a la importación de bienes, llevaron a Garbarino, como a otras empresas, a malabarismos financieros que culminaron en fuertes endeudamientos y cierres de persianas.

Ismael Garbarino

Ismael Garbarino explicaba, por aquellos años, la irrazonabilidad del nuevo plan económico, como causa de la debacle: “la abolición del cambio preferencial que teníamos para importar la materia prima que necesariamente debíamos utilizar en la industria, nos permitía comprar con un dólar a 17 pesos, pero de la noche a la mañana, por un decreto del gobierno, debíamos pagarlo 80 pesos, y eso nos condujo a la catástrofe”.

La poderosa empresa metalúrgica, uno de los orgullos trenquelauquenses, entró en una crisis irrecuperable, y herida de muerte ingresa en su ocaso definitivo, pese a algún intento sin suerte de reflotarla después como “Metalúrgica Mercedes”, pero ya en otras manos. Otro golpe, que, además, una buena porción de trabajadores y consecuentemente sus hogares, lo sentirían con la pérdida de su fuente laboral.

ICA e ICATEX
Carlos Iriarte, cuyo nombre también es recordado por haber sido bandoneonista de la legendaria orquesta “Los de Laguna Redonda” poseía un taller de tornería ubicado en la calle Mitre 144 que a mediados de 1949 decide transformarlo en una fundición asociándose con Antonio Citarella, compañero además, como ejecutante de trompeta y bandoneón, en aquella formación trenquelauquense, y con Francisco Andrade, un maestro de la Escuela de Artes y Oficios, que aparece una y otra vez como formadora de estos precursores de nuestra industria.

Exhibición de productos de ICA e ICATEX

La flamante empresa es bautizada como ICA, que reunía la primera letra de cada uno de los apellidos que la integraban, y adquiriría mayor envergadura cuando ingresan como socios Sixto y Faustino Cumba, Otorino Pancaldi, Antonio Corral y Alfredo Toribio.

A fines de 1950 se instalan en Wilde y Ugarte, donde los galpones ocupaban media manzana, en cuyo interior contaban con dos hornos de fundición, y en el exterior se distinguía en las alturas una añosa chimenea, perteneciente a un anterior molino harinero, que perduró hasta hace unos años cuando fue lamentablemente demolida – como también sucedió con la que caracterizó a la Cauca de Monferrand – porque estos íconos del pasado deberían obligatoriamente preservarse como patrimonio histórico.

Un desvío ferroviario arrimaba hasta la puerta de la fábrica la materia prima utilizada, siendo asimismo empleado para embarcar la producción vendida fuera de la ciudad. Trabajaban allí entre 60 y 70 personas, dedicadas a la fabricación de bombeadores, repuestos agrícolas, engranajes, aguadas, soldaduras, y tornería mecánica.

Anexaron telares también, conformando con otros socios, ICATEX y RIVOTEX, que funcionaron en la confección y venta de telas en un local de la calle Avellaneda. Finalmente deciden fusionarse a “Metalúrgica Trenque Lauquen”, a la que nos referiremos en el próximo capítulo de este informe.

IMA
Como un desprendimiento de ICA, se suma, a principios de 1960 en la calle 12 de abril 153 IMA (Industria Metalúrgica Argentina), sociedad de la que participaron Antonio Corral, José Pontón, Inocencio Fernández, Amadeo y Noel Talarico, Salvador Cañete, Evangelio Cheuquelén, Oscar Figal, y Víctor López. Lo producido era similar a la línea de su antecesora, añadiendo fundición maleable, y elementos de uso eléctrico, cuplas y uniones para caños.

Alcanzó a ocupar un total de 60 empleados, que trabajaban a un ritmo febril en tres turnos las 24 horas. La sociedad se va desintegrando progresivamente, y en sintonía con ese proceso se debilita su otrora robustez quedando sólo en manos de Antonio Corral, a quien también se lo recuerda como un eximio ajedrecista, hasta 1973, año en el que fallece. Caía otro símbolo de una todavía añorada prosperidad industrial.

El gráfico muestra la diferencia del poderío industrial de Trenque Lauquen con relación a partidos vecinos