En una nota que publica el diario “La Nación”, firmada por la periodista Graciela Vigo, narra que dos residentes trenquelauquenses Martina de Elizalde y Javier Cornejo, conforman un grupo que ya reúne a 150 voluntarios, provenientes de colegios y parroquias, cuyo objetivo es la reparación de viviendas de familias vulnerables, a las que les es imposible hacerlo con sus escasos ingresos.

Han denominado a este encuentro solidario “Chapa, Pintura y Corazón”, el cual se impuso acometer la tarea de acondicionar baños, pintar habitaciones, y colocar nuevas aberturas, entre otros quehaceres, que ya computa 14 hogares renovados.
Martina y Javier se casaron en diciembre de 2022, y tienen a Luján, su pequeña hija de 8 meses. Mientras la primera es enfermera, el último se desempeña en el sector agropecuario. Desde hace tres años compartieron la vocación de ayudar juntos.
Según cuenta Martina en la referida crónica “La mayoría de los chicos, pero sobre todo las adolescentes, tenían problemas de salud provocados en alguna medida por falta de buena higiene. Y cuando fui a ver los baños me di cuenta de que necesitaban mejoras de infraestructura y entendí por qué no los querían usar”. Agrega que había chicos que preferían no bañarse por el estado de los baños o porque el frío se colocaba por la ausencia del vidrio de la ventana, el que era reemplazado por un plástico.

Sostiene que “Después de arreglar los baños nos dimos cuenta de que los chicos estaban mucho más contentos y tenían mejor humor. Es que, si el lugar está frío, sucio o descascarado, o en cambio está cálido, lindo y alegre, todo eso influye en el estado de ánimo de cada uno”
A pesar de organizar rifas, recibir donaciones, y reunir fondos mediante otras ayudas, era inalcanzable afrontar los elevados presupuestos, lo que pudo sortearse a través de una cadena de solidaridad: “Un compañero de trabajo de Javier lo contactó con un vecino suyo que fabricaba vidrios, él lo vinculó con otro que armaba aberturas y este último, con otro que las colocaba”

Añade que “cuando les pedí presupuesto, me respondieron que ellos cubrirían todos los gastos, y lo más emotivo es que no eran una multinacional, sino gente buena que quiso ayudar”.
Martina concluye: “Somos dos personas de mucha fe, creemos que Dios nos dio mucho y sentimos que tenemos que devolver y ayudar. Nosotros sentimos que cuando compartimos y ayudamos a los demás, todos los corazones se transforman y logramos que el mundo sea más lindo y mejor”
Se puede colaborar haciendo un aporte monetario, donar materiales o mano de obra especializada, y se los puede contactar a través de su Instagram, el mail contacto@chapapinturaycorazon.org, o el teléfono + 54 9 11-4971-0543.
Con información y fotos del diario “La Nación”