EL 10% DE LOS CASOS DE CÁNCER DE MAMA SE DETECTA ANTES DE LOS 40 AÑOS DE EDAD EN LA ARGENTINA

El cáncer de mama es el tumor más prevalente a nivel mundial. Así lo indican los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señalan que, en 2020, se diagnosticaron 2,3 millones de cánceres de mama, y se produjeron 685.000 muertes.

Del total, 10,3% de los casos se presentaron en personas menores de 44 años. Estas estadísticas coinciden con un estudio realizado en Argentina con datos de la Sociedad Argentina de Mastología (SAM), en 2018, que reportó que el 10% de las pacientes tienen hasta 40 años. Es decir, uno de cada 10 casos.

Habitualmente se asocia el cáncer de mama con mujeres mayores de 50 años porque es a partir de esa edad cuando se detecta la mayor cantidad de casos. Sin embargo, este tipo de tumores está presente también en pacientes más jóvenes. Las estadísticas muestran que en los últimos años creció su incidencia en las mujeres menores de 40.

“En este grupo etario, la incidencia aumentó de 21 casos cada 100 mil habitantes en 2010 a 24,3 casos cada 100 mil habitantes en 2019″, explicó el doctor Alexis Ostinelli (MN 152625), oncólogo clínico de Instituto Alexander Fleming (IAF). Esto representa un alza del 15% durante la última década de la que se tiene registro.

Respecto de este incremento, el especialista consideró: “Una de las posibles causas radica en la postergación de la maternidad. El embarazo actúa como factor protector en los cambios generados a nivel celular del tejido mamario”. En el marco del Mes de la Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, el oncólogo señaló que, como contrapartida de este aumento, hay un dato positivo: la mortalidad global se redujo un 40% en los últimos 40 años, debido a la optimización de las herramientas de screening y las maniobras terapéuticas que hoy tienden a ser más personalizadas y efectivas.

TUMORES TEMPRANOS Y MÁS AGRESIVOS
“El cáncer de mama en mujeres jóvenes se caracteriza por un comportamiento más agresivo, de crecimiento más rápido con una mayor proporción de enfermedad de alto grado”, explicó la doctora Laura Lapuchesky, (MN 166275) oncóloga, jefe de Residentes de Oncología Clínica del IAF. Sin embargo, el diagnóstico en mujeres jóvenes no implica un tratamiento distinto al de pacientes añosas y las estrategias terapéuticas dependerán del subtipo de cáncer de mama y del estadio inicial.

La mayoría de los casos se detecta en etapas más avanzadas —si se compara con los diagnósticos hechos a pacientes de mayor edad— debido a la falta de screening. De todas formas, incluso con estas dificultades, la doctora. Lapuchescky destaca que actualmente es posible acceder a esquemas de tratamiento con criterio curativo, que brindan mejores resultados en sobrevida libre de enfermedad y sobrevida global.

Como las mujeres jóvenes no tienen indicación de realizar mamografías de forma habitual, es más difícil detectar a tiempo esta patología oncológica. Esto tiene una explicación: diversos estudios han demostrado que la mamografía permite la reducción de la mortalidad por cáncer de mama en el rango de edad de 50 a 69 años. A edades menores, su beneficio puede verse condicionado por factores relacionados a la densidad del tejido mamario.

“El seguimiento de una paciente menor de 40 años dependerá, principalmente, de sus antecedentes personales y familiares. Por ejemplo, una mujer que haya recibido radioterapia en el tórax por antecedente de un linfoma, debe realizar un seguimiento de alto riesgo. Lo mismo ocurre en pacientes con múltiples antecedentes familiares oncológicos, ya sea de cáncer de mama o de otros tumores en hombres o mujeres y de ambas ramas de la familia”, explicó Verónica Fabiano (MN 122874), médica ginecóloga y mastóloga del IAF.

De todas formas, hay caminos para mejorar la detección en esta etapa de la vida. “Las técnicas de ultrasonido son un buen complemento para la evaluación del tejido celular más denso. Por su parte, la resonancia magnética nuclear (RMN) permite la evaluación más detallada, en especial en aquellas pacientes que presentan riesgo aumentado de cáncer de mama, ya sea por factores hereditarios o ambientales (por ejemplo, radioterapia previa), en quienes existe la recomendación de screening con métodos como RMN”, detalló Lapuchesky.

En mujeres sin antecedentes ni síntomas, se indica iniciar el control mamográfico a partir de los 40 años. Es fundamental hacerse el autoexamen y realizar la consulta en caso de identificar alguna anomalía. En contexto de síntomas o algún tipo de anormalidad en las mamas, puede ser necesario comenzar antes la rutina de estudios con imágenes o realizar un seguimiento más continuo. Por último, es importante recordar que el autoexamen debe ir acompañado por el seguimiento y examen físico de un médico ginecólogo o mastólogo de referencia, el cual eventualmente sumará estudios específicos para cada caso en particular.

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