EL GLOBO AZUL CUMPLE 50 AÑOS Y ENTREGA SU LEGADO A LA BIBLIOTECA PÚBLICA RIVADAVIA

Con el entusiasmo de quienes saben que la memoria colectiva se construye con historias y afectos compartidos, los conductores Anita García y Mario Scuri celebraron medio siglo de “El Globo Azul” donando a la Biblioteca Pública Rivadavia el archivo completo de su programa infantil. Cartas manuscritas de niños, dibujos llenos de ingenuidad, crónicas periodísticas de época y los galardones recibidos a lo largo de cinco décadas encontrarán ahora un espacio de resguardo y exhibición en la institución.

La entrega simboliza el compromiso de preservar un pedazo de infancia de generaciones locales. “Cada carta que recibimos fue un pedazo de corazón de quienes nos escuchaban; hoy nos emociona pensar que ese cariño permanecerá aquí, accesible para todos”, confesó Anita García durante la presentación. Mario Scuri, por su parte, rememoró anécdotas de concursos radiales que aún hoy reciben visitas de oyentes adultos: “Me sorprende encontrar a quienes guardaron sus premios de cartón, ¡y vienen con tanta alegría a mostrárnoslos de nuevo!”.

Para compartir estas vivencias, el próximo sábado 17 de mayo a las 19 hs la Biblioteca abrirá sus puertas a una charla pública a cargo de Anita y Mario. El encuentro, con entrada gratuita, invita a quienes formaron parte del programa a revivir concursos, jingles y personajes que marcaron tardes enteras de juego y aprendizaje. Además, se inaugurará una vitrina especial (donada por los propios conductores) donde podrá visitarse la colección histórica durante todo el mes.

Carlos Carabelli, representante de la Biblioteca, destacó que esta donación enriquece el rol de la institución más allá de los libros: “Convertirnos en custodios de ‘El Globo Azul’ fortalece nuestro objetivo de ser un verdadero centro cultural, donde la memoria de la radiofonía trenquelauquense cobra vida”.

Así, la Biblioteca Pública Rivadavia se consolida como faro de la historia local, un espacio donde convergen la nostalgia y la esperanza de nuevas generaciones. Porque, como bien lo enseñó “El Globo Azul”, la infancia permanece viva cada vez que alguien se anima a soñar sobre un globo pintado de anécdotas.