EL LEGADO QUE NUNCA DEJA DE ENSEÑAR: UN AULA DE LA ESCUELA MUNICIPAL LLEVARÁ EL NOMBRE DE OLGA BEATRIZ PEREDA

Hay personas cuya huella no se mide por los años de trabajo, sino por las vidas que transformaron. Docentes que hicieron de la enseñanza una misión y que, con cada alumno, sembraron valores, sueños y oportunidades. Olga Beatriz Pereda es una de ellas. Por eso, su nombre quedará para siempre ligado a la educación de Trenque Lauquen.

La Quinta Aula de la Escuela Municipal pasó a llamarse “Olga Beatriz Pereda”, un homenaje que trasciende una placa o una denominación. La iniciativa, aprobada por unanimidad en la última sesión del Honorable Concejo Deliberante, representa el reconocimiento de toda una comunidad a una mujer que dedicó su vida a enseñar, acompañar y formar generaciones de trenquelauquenses.

Olga Beatriz Pereda nació en Trenque Lauquen el 27 de diciembre de 1945. Cursó sus estudios primarios y secundarios en su ciudad natal y, impulsada por una profunda vocación, continuó su formación en Buenos Aires. En 1963 obtuvo el título de Maestra Normal Nacional y posteriormente se recibió como Profesora Normal Nacional de Jardines de Infantes, dando inicio a una carrera que dejaría una huella imborrable en la educación local y regional.

Su compromiso con la formación docente comenzó muy temprano. En 1967 coordinó, junto a otra profesora, la preparación de 40 maestras jardineras para la Región del Comahue, en la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Ese mismo año inició un recorrido profesional que se extendería hasta 2004, desempeñándose como docente de Nivel Inicial, secretaria, directora, inspectora de Rama y profesora, funciones que ejerció con la misma pasión hasta el momento de su jubilación.

Pero su vocación iba mucho más allá del aula. En 1968, junto a Lydia Huarte de Frank y con el asesoramiento del profesor Jaime Glasttein, fundó “Pichi Malén”, el primer Jardín Maternal de Trenque Lauquen, una institución pionera que abrió nuevas oportunidades para la primera infancia y marcó un antes y un después en la educación de la ciudad.

También desarrolló una importante tarea dentro del Municipio, donde ocupó distintos cargos vinculados al área educativa, aportando su experiencia para fortalecer las políticas públicas destinadas a niños, docentes y familias.

Su compromiso con la comunidad nunca se limitó a la educación formal. En 1999 impulsó la creación del Club Leo de Trenque Lauquen, una entidad de servicio integrada por jóvenes de entre 13 y 18 años, perteneciente al Club de Leones, promoviendo desde allí valores como la solidaridad, el compromiso social y el trabajo comunitario.

Esa entrega permanente fue reconocida por el propio Club de Leones, que la distinguió como Mujer Destacada, en reconocimiento a una trayectoria ejemplar tanto en la docencia como en su incansable labor comunitaria.

Nombrar un aula con su nombre significa mucho más que identificar un espacio físico. Es permitir que las futuras generaciones pregunten quién fue Olga Beatriz Pereda y descubran la historia de una mujer que hizo de la educación un acto de amor y de servicio.

Porque los edificios pueden cambiar, las generaciones pasan y el tiempo avanza, pero el legado de los grandes educadores permanece para siempre. Desde hoy, cada estudiante que cruce la puerta de esa aula también entrará en contacto con la historia de una maestra que dedicó toda su vida a enseñar, inspirar y construir un futuro mejor para Trenque Lauquen.