Hay experiencias que trascienden las palabras y que, al ser compartidas, nos permiten mirar más allá de nuestra propia realidad. Ese fue el sentido del encuentro con el padre Guillermo Gómez, quien acercó a la comunidad de Trenque Lauquen su vivencia misionera en Mozambique, África, y puso en palabras una tarea que combina fe, entrega, compromiso y, sobre todo, amor por el prójimo.

El sacerdote trenquelauquense compartió su experiencia luego de la celebración de misa en la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, donde relató cómo es la vida en Quixaxe, provincia de Nampula, al norte de Mozambique, y cómo se desarrolló allí su misión pastoral en medio de comunidades que enfrentan numerosas necesidades.
En ese camino, el padre Guillermo impulsó proyectos educativos para los más pequeños, iniciativas para garantizar la alimentación de los niños que concurren a la escuelita y acciones para mejorar el acceso al agua potable. También encontró en el deporte una manera de unir y generar oportunidades. La formación de un equipo femenino de fútbol es una de las iniciativas que promueve para que las jóvenes tengan un espacio de encuentro, participación e integración.
El testimonio del padre Guillermo Gómez también llegó a las comunidades de América y 9 de Julio. En cada encuentro, su relato permitió acercar una realidad geográficamente lejana, pero que, a través de la fe, la solidaridad y el compromiso se vuelve mucho más cercana.
Escuchar su experiencia es también una invitación a valorar aquello que muchas veces damos por sentado y a comprender que, en otros lugares del mundo, conseguir agua, acceder a la educación o tener un plato de comida puede convertirse en una lucha de todos los días.
Su paso por estas comunidades, en el marco del Mes de las Misiones y el Rosario, dejó un mensaje que va más allá de las fronteras y de las diferencias culturales: la fe se fortalece cuando se comparte y el amor al prójimo se demuestra cuando somos capaces de involucrarnos en la vida de los demás.
