EL PERIODISTA Y ESCRITOR HERNÁN SOTULLO REGRESA AL LIBRO Y PRESENTA SU TERCERA OBRA “ARENA QUE LA VIDA SE LLEVÓ”

El periodista Hernán Sotullo regresa al libro con la publicación de su tercera obra, “Arena que la vida se llevó”, después de “Pungas & gayola” y “Quiero 33”, en los que abordó aspectos de la temática lunfarda. Esta vez, su nueva creación literaria le abre “una ventana a la emoción de la tanguística trenquelauquense”, tal cual la subtituló, internándose en un mundo de recuerdos por los que transitó el pasado del tango en la ciudad.

Así, relata en sus 208 páginas, con una prosa coloquial y entretenida, sucesos en algunos de los cuáles participó, y otros, a los que investigó prolijamente, a través de la documentación existente, y el aporte de otras fuentes.

Dedica el libro a la memoria de un grupo de amigos que ya no están y a los que define como “fraternales cómplices, a los que el tango nos dejó en un callejón sin salida, para habitar por siempre en su paraíso”. Junto a ellos compartió tramos del recorrido que cuenta a lo largo de las páginas de la obra, que incluye la narración de valiosos recuerdos, anécdotas, curiosidades, y datos insospechados, con el soporte de fotografías y dibujos.

En la sucesión de sus capítulos, el lector se encontrará, en una pormenorizada descripción, con las visitas de Gardel a la ciudad, y las circunstancias por las que una guitarra del Zorzal permanece aquí; el romance del bandoneonista Armando Pontier con la bella trenquelauquense Martha “Tutú” Bertarini y el impacto popular que provocó su casamiento en nuestra Iglesia Nuestra Señora de los Dolores, como las coloridas presentaciones del cantor Alberto Castillo, en una de ellas, con las legendarias “negras candomberas” y su amistad con el Dr. Raúl Orellana (padre).

Desfilarán en otros, la única visita de Aníbal Troilo y su orquesta, con todas las vicisitudes que estuvieron a punto de hacerla naufragar; la bohemia existencia del bandoneonista Pablo Emilio Monsalvo o Flores, que se codeó con los grandes del tango integrando entre otras la orquesta de Francisco Canaro, y su muerte trágica arrollado por un tren en Lértora, siendo sepultado luego en el cementerio local, más la trayectoria de Mabel Gamizo, una muchacha trenquelauquense que llegó a cantar en la popular formación de Donato Racciatti, pero que un acontecimiento inesperado le impidió presentarse en su ciudad natal.

No estarán ausentes boliches, bailes, orquestas, músicos, compositores, y cantores locales de distintas épocas, el mural del artista Rodolfo Campodónico en homenaje a pianista Osvaldo Pugliese en el interior de un domicilio de la ciudad, reflexiones sobre el bandoneón, el lunfardo, y el futuro del género, un cuento del autor, y otros hechos y particularidades referidas a la historia pueblerina del tango.

“Arena que la vida se llevó” contó con el lujoso diseño de Sandra Turchi y será presentado el próximo el viernes 10 de junio, a partir de las 20:30 horas, en el Café Literario “Gladiolo”, de Cuello 80, e incluirá un espacio tanguero a cargo del músico Orlando Moro, y las consagradas voces de Anahí Mansilla y Fredi Angulo.