La reflexión la hizo el obispo de la diócesis de 9 de Julio quien participó la multitudinaria misa en la Basílica de Luján para defender “a las dos vidas”
El obispo de la diócesis de 9 de Julio, Monseñor Ariel Torrado Mosconi, sostuvo que “es lamentable que en democracia se impulse una ley que busca matar a otro ser humano” tras participar en la Misa por la Vida celebrada en la Basílica de Luján y convocada por la Conferencia Episcopal Argentina en medio de la polémica por el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo que se debate en el Congreso de la Nación.
En diálogo con DATATRENQUE, el obispo expresó que “el aborto, lejos de ser un derecho, es un gran drama, es una situación atroz, y no promueve a la mujer sino que la hiere y la lastima”.
La misa en la Basílica de la Patrona Nacional fue concelebrada por 52 obispos y presenciada por miles de familias, jóvenes y niños, incluso legisladores, que asistieron con banderas argentinas, pañuelos celestes y carteles con las leyendas “salvemos las dos vidas”.
Para el obispo de 9 de Julio, “fue un gran consuelo ver a tanta gente que llegó de sitios muy lejanos de nuestro país para orar al pie de la Madre, la Virgen de Luján, por el don de la vida y para que sea respetada desde el mismo momento de su concepción”.
En el mismo tono que obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Vicente Ojea, (quien celebró la Eucaristía en Luján), Torrado Mosconi mencionó que “es importante que el Gobierno y ahora el Senado de la Nación consideren a esa inmensa mayoría de los argentinos que está a favor del cuidado de la vida desde la concepción”.
Finalmente, el obispo Torrado Mosconi hizo un pedido a las familias: “eduquen a sus hijos en esta temática porque muchas veces se silencian estas manifestaciones que buscan defender y cuidar la vida. No deleguemos la educación de nuestros hijos en otros poderes que solo buscan lastimar a la familia y depositan en nuestro corazón el individualismo”.
Recordemos que en la misa de Luján, la multitud recibió con aplausos la frase del Papa Francisco quien sostiene que “la defensa del inocente que no ha nacido debe ser clara, firme y apasionada porque allí está en juego la dignidad de la vida humana siempre sagrada y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo”.