El trenquelauquense por adopción Marcelo Cionofino cumplió con su sueño y su promesa y luego de dos días de “guardia” en la puerta de acceso al country donde reside Lionel Messi en Argentina pudo ver al astro de la selección junto a su esposa Antonella y sus hijos.

Cionofrino, que es nacido en Fortín Olavarría y adoptado como trenquelauquense por su amplia trayectoria en la Fuerza Policial en nuestro distrito (hoy en la jerarquía de Comisario) y por su carrera deportiva especialmente como nadador, había hecho una promesa antes del inicio del Mundial: “Le dije a mi señora que si salíamos campeones iba a moverme para tratar de ver a Messi con la Copa del Mundo”, inicia el relato Cionofrino en diálogo con DataTrenque.

El comisario recorrió casi 500 kilómetros en 6 horas y media y se apostó en la puerta (vallada) del country Kentucky, en Funes, Santa Fe. Llegó, se acomodó y se quedó a la espera de coronar el sueño pudiendo estar cerca del capitán y figura de la selección Argentina campeona del Mundo en Qatar.
“El lunes a la mañana salí de Trenque Lauquen rumbo a Funes, Rosario, y cuando llegué había poca gente y con un ambiente bárbaro, de mucha alegría”, relata Cionofino. Se quedó allí durante toda la jornada a la espera de poder ver de cerca a Messi.
Cionofrino recordó que ese mismo día, “a la noche, llegó una familia venezolana fanática de Messi con una historia muy linda porque cuando la selección jugó su partido de Eliminatorias en Venezuela, el nene pudo entrar a la cancha y estar con el propio Lionel”.

“Esa noche dormí en un hotel en Rosario y al otro día a primera hora volví al country, teníamos la ilusión de verlo a Messi porque desde que había llegado no había salido nunca y nos enteramos que era el cumpleaños de 15 de una sobrina y que seguramente iba a estar presente con la familia”, cuenta Cionofrino.
Y se cumplió: “Estuvimos todo el día, íbamos y veníamos con otros argentinos que vinieron de otras provincias, no se sabía nada pero teníamos la expectativa. Hasta que alrededor de las 20:45 salió con Antonella y los nenes en la camioneta de la familia, se detuvo, saludó a la gente, lo pude ver, y siguió marcha”.

“Hay gente de Buenos Aires que va y viene en el día, están a 350 kilómetros y muchos no lo han podido ver, en mi caso era de los más lejanos con casi 500 kilómetros hasta Trenque Lauquen”, recuerda. Y amplía: “Sinceramente tuvimos un poco de suerte porque estuve conversando con gente de ahí que estaba yendo todos los días hacía como una semana y no lo habían podido cruzar, y yo fui el lunes y el martes salió a la noche y lo vimos en lo que creo va a ser la última oportunidad porque está previsto que el 2 de enero ya esté en París”.
Cionofrino resume el sentimiento: “Es una alegría bárbara, poderlo ver es impresionante”.