Los rastros en el lugar donde ocurrió el accidente. Los estudios realizados sobre los vehículos. El rastreo de la camioneta. Y un dato que podría ser determinante
Los primeros momentos posteriores al accidente de tránsito que terminó con la vida de Gastón Galeano fueron de confusión. Las personas que llegaron al lugar y los primeros policías no vieron más que a la víctima en grave estado y la moto, en partes, desparramada entre el acceso Padre Dutra y la banquina. Pero con el correr de los minutos lo que parecía una caída solitaria de un motociclista se fue aclarando y se determinó que otro vehículo había participado del hecho. Y lo peor: había escapado.
El primer dato de la participación de un vehículo que pudo haber provocado la muerte del futbolista del Club La Gloria de 30 de Agosto fue el hallazgo de un espejo retrovisor de una camioneta Ford, en la banquina, entre los pastos, en el radio de la caída de la moto de Galeano.
La carcasa del espejo retrovisor tenía un número de serie que se convirtió en la punta del ovillo. Un peritaje estableció que era original de la marca Ford y determinó que “correspondía al del lado izquierdo de un rodado tipo pick up modelo Ranger fabricado en el año 2008”.
También, al día siguiente, se encontraron fragmentos de vidrio y una porción de nylon de polarizado con más restos de vidrio pegados.
Otro dato: “sobre el asfalto hay una sola huella de frenado, correspondiente a un vehículo grande, no así de la moto”, cita una de las pericias realizadas en la causa judicial liderada por el fiscal Walter Vicente que intenta dilucidar quién fue el conductor del rodado que mató a Galeano.
El estudio de la escena confirmó que “hay una huella de bloqueo de neumático sobre el carril de la moto que se inclina levemente hacia su derecha, lo que indica que el conductor ha intentado realizar una maniobra evasiva”.
Con el transcurrir de la pesquisa, se rastrearon decenas de camionetas en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires e incluso en otras provincias. Decenas de fojas son parte de los cuerpos de la causa con diligencias policiales y judiciales yendo a ver camionetas chocadas o con daños que podrían ser las responsables del accidente.
Hasta que tras descartar varias se dio con la camioneta de Luis Víctor Aponte, quien había hecho maniobras para desprenderse de ella (VER LA NOTA QUE SE PUBLICARÁ MAÑANA).
La Ford Ranger negra doble cabina modelo 2008 patente HIK-403 fue encontrada, secuestrada y peritada. Fue encontrada en una agencia de autos de la provincia de Córdoba, lista para la venta (VER LA NOTA QUE SE PUBLICARÁ MAÑANA donde se contará el camino que hicieron los investigadores para rastrearla).
Respecto de los peritajes, en Córdoba, antes de traerla a Trenque Lauquen, un chapista que declaró en el expediente hizo un análisis y dijo que “todo el lateral derecho (lado acompañante) se halla repintado; el capot y guadabarros delantero lado conductor (izquierdo) se halla repintado; espero retrovisor lado conductor resulta NO ser el original; que el parabrisas en el sector inferior del lado del conductor se halla astillado; que la puerta del conductor posee una abolladura por debajo de la cerradura; también está abollada la puerta de atrás; que la óptica del lado del acompañante fue cambiada y puesta una nueva; y que la taza de la llanta del lado del conductor está dañada con un elemento punzante o similar”. Contundente.
Aún más concluyente fue la pericia realizada por la Dirección Química Legal de la Superintendencia de la Policía Científica de La Plata donde se describe con precisión que el acoplado del camión que fue sobrepasado en el acceso Padre Dutra tenía transferencias de pintura de color negro que son coincidentes con la camioneta secuestrada en la causa.
Lo mismo ocurre con la distancia y la altura de las marcas, raspones y abollones entre el acoplado, la camioneta y la moto que se determinaron en una especie de recreación que se realizó en el aeródromo ÑancoLauquen y que incluso requirió del armado de la moto para poder hacer el estudio.
La transferencia de pintura y las marcas y daños coincidentes en los vehículos, sumado a los arreglos que se le hicieron de manera artesanal o precaria a la camioneta, colocan a la Ford Ranger de Aponte en el lugar del hecho. Y esto, para los investigadores, es un dato clave.
Un dato final que podría resultar complementario fue encontrado por la Policía de 30 de Agosto en un procedimiento liderado por la sub comisario María José Gambier, ahora a cargo de la dependencia. Se trata de un operativo de inspección realizado en la casa de Aponte, cuando ya no vivía allí y se había mudado a la ciudad de Malvinas Argentinas, en Córdoba. En el galpón de la casa se encontró una lata de pintura esmalte convertidor de óxido color negro mate, usada, con manchas en sus bordes y que el morador actual de la vivienda declaró que ya estaba ahí cuando llegó. Que había sido dejada en ese lugar por la familia de Aponte, antes de la mudanza…