Falleció hace algunas horas, a los 89 años, Orlando Miguel García, a quien todos reconocían por su apodo de “Paco”, que había heredado de su padre, un histórico zapatero de la ciudad a quien le fue endilgado primitivamente ese mote. Orlando o “Paco” también se desempeñó en el mismo oficio, junto a su mencionado padre y a un hermano, en el local y casa familiar ubicada en los números pares de la calle Alsina casi Dorrego.

Tiempos en que el cambio de suelas, taco y otros arreglos eran habituales dentro de las costumbres de entonces. Hoy, el arraigado uso de las zapatillas, aún para eventos importantes, modificó totalmente ese hábito, para que el zapatero sea un personaje menos valioso dentro de la comunidad.
La puerta de la prestigiosa zapatería de los García, que ya había cerrado su actividad, sería hace algunos años centro de una particular anécdota, que narraremos más adelante, y que tuvo como protagonista al capitán de navío Pedro Luis Galazi.
MÚSICO TAMBIÉN
Paco García, además de su quehacer de zapatero, se había inclinado por la música, ejecutando indistintamente dos instrumentos de viento: clarinete y saxo, con los cuales fue parte de diversas formaciones locales y de la región, entre ellas, “Los Tropicanos” de Tres Lomas, y la mítica “American Jazz”, que tuvo al ya legendario “Negro” Heraldo Orozco como su primera voz.

Últimamente Paco se reunió con Gabriel D’Ambruoso (guitarra, banjo y armónica), Mauricio, el hijo de éste último (guitarra y bajo), y Roberto “Pin” Llaneza (también guitarra y bajo) en un singular conjunto que denominaron “Reunión de viejos”, que realizó algunas presentaciones, incluyendo una de ellas en el Teatro Español, para ofrecer un vasto repertorio de clásicos del jazz, blues y música country.
En cuanto a Galazi, que visitó Trenque Lauquen invitado por el Club de Leones, había ejercido la función de segundo comandante del Crucero General Belgrano, hundido por los ingleses durante la guerra de Malvinas, tras ser torpedeado por el submarino Conqueror el 2 de mayo de 1982. En el hecho murieron 323 de los 1093 marinos que conformaban la tripulación, dentro de la cual se hallaban los trenquelauquenses Mario Castelló, Raúl Dardenne, Carlos Aranda, y Javier Velázquez.

El marino fue el encargado de organizar la evacuación cuando el Belgrano había sido dañado sin remedio y comenzaba a escorarse. Luego saltó a una balsa y estuvo a la deriva larguísimas horas hasta que fue rescatado junto a otros compañeros de odisea, en medio de un dantesco escenario de crecido oleaje, sin provisiones, y un frío que congelaba. Los muchachos trenquelauquense pudieron salvar sus vidas soportando con estoicismo el mismo padecimiento.
UN CLAVO EN LA PUERTA
Galazi, había residido en Trenque Lauquen, y siendo niño aún, recordó en aquella visita a nuestra ciudad, que como una travesura durante las horas de la siesta, se acercó a la puerta de la zapatería de los García, y en uno de los parantes hundió a golpes de martillo un clavo.

Pidió expresamente que lo condujeran al lugar, y ante su sorpresa y emoción, observó, que a pesar de los años transcurridos y las modificaciones que sufrió el inmueble, el clavo permanecía aún en el mismo lugar, como testigo de aquella pillería de niño. Mucho después. otras aventuras lo esperaban en el mar, sobre todo, la imborrable tragedia del ARA General Belgrano.