El Hogar de Cristo puso en marcha la campaña “Hasta que aprendamos a mirar”, una propuesta que busca promover una reflexión profunda sobre la manera en que las personas observan y se vinculan con quienes las rodean. La iniciativa pone el foco en la empatía, el encuentro y la necesidad de mirar a cada persona más allá de sus dificultades o de las etiquetas que suele imponer la sociedad.

La campaña nació a partir de la experiencia acumulada durante los últimos siete años de trabajo del Hogar de Cristo junto a personas en situación de vulnerabilidad. Desde la institución advirtieron que, detrás de muchas historias de consumo problemático y exclusión, existía un denominador común: la sensación de no haber sido vistos o tenidos en cuenta en momentos importantes de la vida.
Con ese objetivo, decidieron que la campaña no se centrara en el consumo o las adicciones, sino en la persona y en todo aquello que hay detrás de cada historia.
Como símbolo de la propuesta, el Hogar de Cristo diseñó unos anteojos de colores con un estilo inspirado en los dibujos infantiles. La elección no fue casual: representan la invitación a recuperar una mirada similar a la de los niños, libre de prejuicios, etiquetas y estigmas, capaz de reconocer el valor de cada persona.
La iniciativa comenzó con la entrega de 45 pares de anteojos a vecinos comprometidos con la comunidad de Trenque Lauquen, entre ellos profesionales, docentes, trabajadores municipales, estudiantes e integrantes del propio Hogar de Cristo y del programa Envión.

Durante las primeras semanas, numerosos participantes compartieron fotografías y mensajes vinculados a la campaña en redes sociales, acompañados de reflexiones sobre la empatía, el respeto y la importancia de mirar con amor. Sin embargo, desde la organización consideran que el verdadero alcance de la iniciativa no se mide por la cantidad de publicaciones o de personas que participen.
El verdadero objetivo es generar un cambio más profundo, que invite a detenerse y prestar atención a quienes forman parte de la vida cotidiana: hijos, amigos, compañeros de trabajo, vecinos o personas que atraviesan situaciones difíciles y muchas veces pasan inadvertidas
La campaña también busca cuestionar la tendencia a definir a las personas por sus problemas, su historia o sus consumos, en lugar de reconocerlas en toda su dimensión humana. Desde el Hogar de Cristo sostienen que detrás de cada etiqueta existe una persona con una historia, capacidades y afectos que muchas veces permanecen invisibles.
Con “Hasta que aprendamos a mirar”, la institución propone transformar una acción sencilla, como ponerse unos anteojos de colores, en un gesto simbólico que invite a mirar con mayor sensibilidad y a construir una comunidad más cercana, solidaria y libre de prejuicios.