HISTÓRICO HITO DE SILVINA OROZCO QUE PLANTÓ POR PRIMERA VEZ LA BANDERA DEL TANGO EN MONGOLIA

La cantante trenquelauquense Silvina Orozco, hija del inolvidable Heraldo, acaba de producir un hito histórico al plantar por primera vez la bandera del tango en Mongolia, nación del Asia Oriental, ubicada como una suerte de “sándwich” entre Rusia, al norte, y China al sur, y a una distancia de más de 18 mil kilómetros de la Argentina.

Silvina canta. En una pantalla traducen la letra al inglés y al mongol

En diálogo vía whatsapp con DataTrenque reafirma emocionada que es la ocasión inicial en la que se desarrolla un concierto completo de tango en la historia de Mongolia. Silvina, que llegó hasta allí contratada por la cadena alemana de hoteles Kempinski, cuenta que desde el 2019 viene a este país asiático intentando en sus recitales instalar la música del tango sin suerte “al principio la gente se paraba y se iba, pero con mi insistencia logré que el púbico se fuera abriendo, hasta lograr hace horas un éxito total con un espectáculo íntegramente de tango, con músicos, bailarines y mi voz”.

Ataviada con un largo vestido de color rojo en tela payet que asemeja la incorporación de lentejuelas en el mismo, se subió ayer sábado al imponente escenario del Philharmonic Hall, en la capital mongolesa de Ulan Bator, para cantar clásicos del cancionero tanguero como “La Cumparsita”; “Por una cabeza”; “El Choclo”; “Adiós Nonino”, y “Balada para un loco”, entre otros. No faltaron tampoco instrumentales como el “Oblivión”, de Piazzolla.

La acompañaron el pianista Purevsukh Pujee, “un amante de la temática de Astor Piazzolla, que fue la base del concierto”, y de Batzaya Khadkhuu, ejecutante del morin khur, “un instrumento tradicional mongol que tiene un sonido muy parecido a la viola clásica”, describe Silvina, que también señala a los bailarines; Darkhanbat Baterdene y Suvdmaa Dagvadorj, sumados al inaugural evento.

Silvina Orozco con sus músicos acompañantes

No fue para nada sencillo armar semejante recital “además de ensayar muchísimo, tuve que explicarles detalladamente a todos lo que significaba el tema y que carácter, rítmica y acento debía tener cada pieza”, refiere. Durante el espectáculo puntualiza que “contamos con la asistencia de una traductora para irle trasladando al público las letras y las historias al mongol”.

Comenta que fue fervorosa la reacción del público que como retribución “me llenaron de flores y me siguen llegando regalos al hotel; es la mejor señal de que estamos dando un impulso importante para seguir avanzando en crear un espacio significativo para el tango dentro de esta cultura, tal es así que ya tienen ganas de organizar la primera milonga”.

El recital se extiende durante una hora y media, y lo repetirá en los próximos días en el salón del hotel donde se aloja, y en un club de jazz. En el primero, además ya ha convidado con vino argentino, “que han tenido muy buen aceptación”, destaca Silvina, que en junio emprenderá rumbo a Pekín, pero ya en viaje de vacaciones.

El elenco completo del concierto tanguero

En julio, regresará a España – reside actualmente en Valencia, junto a Catita, su madre, y Miguelina, su hija – y ya tiene agendado allí dos importantes conciertos con su propio quinteto. Pero no se olvida de Mongolia, a la que regresará el año próximo “porque la producción quedó muy entusiasmada, y la idea es llevar el tango a festivales de barrio, como también a Corea y China”, resume nuestra artista.

En el final del intercambio de mensajes no podía estar ausente el recuerdo de su padre, el querido Heraldo Orozco: “Papá estaría orgulloso y feliz por mis logros; me cuesta sentirme plenamente feliz como antes al no poder compartir todo esto con él, pero acepto que esta tristeza debe ser parte del duelo que aún vivo e imagino que todos pasamos por algo parecido cuando hemos tenido la bendición de contar en nuestras vidas con alguien tan valioso”.

Una niña obsequia flores a Silvina luego del recital