
Valentín, un joven de 18 años, que está transitando sus primeros meses de estudiante en la carrera Licenciatura en Sistemas en la Facultad de Informática de la Universidad Nacional de La Plata, aún no sale de su asombro tras vivir una mañana digna de una escena de película. El estudiante reside en un edificio de calle 48, entre 2 y 3, a pocos metros del depósito de Aloise, ubicado en la esquina de diagonal 77 y 48, una empresa de electrodomésticos que antes fuera una estación de servicio y que este jueves por la mañana fue consumido por un incendio de grandes proporciones.
“Eran más o menos las 8:30 de la mañana cuando sentí un temblor”, relató el joven, con la voz todavía cargada de sorpresa. “Pero pensé que era alguna otra cosa, que estaban arreglando la vereda o la calle, que era una obra o algo así, nunca me imaginé eso. Seguí durmiendo tranquilo”. Sin embargo, lo que parecía un sobresalto pasajero se transformó en una escena impactante. “En un momento empecé a notar que todo el tiempo se escuchaban sonidos de escombros cayendo. Era muy raro. Entonces miré para afuera y vi el patio del vecino lleno de escombros”.

Fue en ese instante cuando la realidad lo sacudió. “Asomé la cabeza por la ventana y vi esto”, expresó Valentín, haciendo referencia a un incendio voraz que devoraba parte del edificio lindero. La escena, que mezclaba humo denso, llamas y un incesante estruendo de derrumbes, lo dejó paralizado: “Era como estar metido en una película de terror, pero real. No sabés si bajar corriendo, si quedarte… te quedás mirando porque no entendés lo que está pasando”. “En ese momento miré el celu y ví que tenía llamadas perdidas de mis tías que viven en La Plata”. Me comuniqué con ellas y me auto evacué a la casa de una de ellas. También, en ese momento tuve una video llamada con mi familia de Trenque que estaba muy preocupada.
El incendio generó alarma entre los vecinos de la zona, y múltiples dotaciones de bomberos trabajaron durante varias horas para controlar las llamas. Aunque las causas del siniestro aún se investigan, los testimonios como el de Valentín reflejan el desconcierto y el miedo que se vivió en la ciudad durante aquella mañana inesperada.
Hoy Valentín rinde el último parcial de su primer cuatrimestre como alumno universitario, y sabe que no puede regresar a su departamento. Palpita el momento en que arranquen sus vacaciones invernales y pueda disfrutar de familia, amigos y descanso en su amado Trenque.
COMENZARON LOS PERITAJES
En el lugar siniestrado, ubicado en el cruce de la diagonal 77 con las calles 3 y 48, trabajaron de forma coordinada la Brigada de Riesgos Especiales de la Policía bonaerense y la Brigada Especial Federal de Rescate de la Policía Federal Argentina (PFA), especializada en estructuras colapsadas.

“Pudimos entrar y ya estamos haciendo trabajo pericial”, confirmó Fabián García, director provincial de Defensa Civil. El ingreso se logró a eso de las 17 del jueves.
García descartó la existencia de víctimas fatales: “Nunca tuvimos hipótesis sobre ese tema, pero por protocolo se hacen las búsquedas”, aclaró. Así, el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta solicitó la presencia de perros especialmente entrenados para detectar la presencia de algún cuerpo.
En paralelo, expertos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) están participando del operativo. Según explicó Marcos Actis, decano de la Facultad de Ingeniería, el equipo de Ingeniería Civil y Mecánica de la universidad asesora a la Municipalidad sobre cómo proceder y evalúa la posible demolición controlada del edificio.
Aunque el fuego fue extinguido, aún se desconocen las causas del inicio del incendio. La única pista confirmada es que, minutos antes de que comenzaran las llamas, un camión se encontraba trabajando y cargando objetos en el lugar.
DEVASTACIÓN
Por estos momentos el lugar parece una zona de guerra. Un fuerte olor a quemado impregna el aire. Los alrededores del edificio están vallados por seguridad y solo pueden ingresar residentes que no tengan otro lugar donde vivir.

Hay vehículos de la Policía, los bomberos, de los equipos de rescate y aun de la Cruz Roja. Además, como el servicio eléctrico permanece cortado por prevención, trajeron un sistema de luces con su correspondiente grupo electrógeno para trabajar cuando cae el Sol.
El edificio en cuestión quedó en ruinas y a través de varios agujeros en sus paredes se ven cajas de productos para el hogar apiladas. Cómo ese cartón no fue alcanzado por las llamas es un misterio, que presumiblemente se develará a través de las pericias.