JORGE SINCLAIR: PILAR DE LA MEDICINA MODERNA DE TRENQUE LAUQUEN Y UNA AMPLIA REGIÓN (A UN MES DE SU FALLECIMIENTO)

“La Audacia”, así bautizó al primer campo que adquirió con otros dos socios, que serían amigos entrañables toda su vida. Audaz, emprendedor, exigente, un visionario que arriesgó para crecer y hacer crecer a Trenque Lauquen en la calidad de sus servicios de salud, hoy posicionado como un polo con tecnología de punta, líder en toda la región.

Jorge Francisco “Georgie” Sinclair adquirió a “La Audacia” sin plata en el bolsillo y con dos socios que tampoco tenían los fondos al momento de la transacción: Jorge “El Gordo” Barracchia y Norberto “Tochi” Rosa. Los tres pusieron por partes iguales el dinero para las 150 hectáreas en la zona de Fortín Olavarría y el compromiso de pagar un año después. Y así lo hicieron, trabajaron, ahorraron, reunieron la plata, cumplieron con el propietario y se quedaron con las tierras, que dedicaron en principio a la ganadería, un rubro en el que más tarde el propio Sinclair se destacaría con creces.

Y esa misma audacia, Jorge Sinclair la tuvo para convertirse en uno de los pilares y figuras de la medicina moderna de Trenque Lauquen y una amplia región. Tal vez un sello de su personalidad. Gracias a su espíritu emprendedor, su inclinación a las imágenes como soporte clave para los diagnósticos y su visión estratégica de la salud, Sinclair puso en la ciudad el primer mamógrafo que hubo en 400 kilómetros a la redonda. Fue en 1976.

Esa fue la piedra basal de un enorme proyecto de salud dentro del sector privado que articuló, y lo hace hasta la fecha, con el sector público de la zona noroeste de la provincia de Buenos Aires, siendo escuela para muchos profesionales. En 1978 amplió las coberturas colocando el primer ecógrafo de la zona. En 1990 instaló el primer tomógrafo que existió en la región, y en 1999 sumó el equipo resonador ampliando la tecnología en imágenes para asistir a la toma de decisiones de los médicos de todas las especialidades. Las anécdotas se multiplican, y su imagen se agiganta con el paso del tiempo…

Hoy se cumple un mes de su desaparición física, un 16 de abril de 2022, cuando falleció a los 76 años, por complicaciones secundarias de una insuficiencia cardíaca y un EPOC de base que tenía desde hacía unos años.

SU FAMILIA

Jorge Franciso “Georgie” Sinclair llegó al mundo en Arenaza, partido de Lincoln, cuando sus padres radicaban en la estancia Mitikile. Fue hijo de Jorge Mearns Sinclair y María Teresa Tracey. Él de origen escocés y ella, hija de irlandeses. Tuvo una hermana, María Teresa, actualmente en Tres Algarrogos.

En 5to Año del Colegio Marista

Jorge vivió en Arenaza, luego se trasladó como alumno pupilo al Colegio Marista en Luján para continuar posteriormente su formación académica en la Facultad de Medicina de la UBA, donde en 1969 obtuvo el título de Médico.

El día de su boda con María Elena Cereigido

En la época de estudiante universitario conoció a María Elena Cereigido, una joven de Trenque Lauquen con quien luego se casaría. A María Elena la “pispió” de verla seguido gracias a que era compañera de su hermana cuando estudiaban la carrera para ser traductoras de idioma Inglés.

Federico (49 años), Patricio (48) y María (45) son el fruto del matrimonio entre María Elena y Jorge.

El mayor continúa la pasión del padre por la medicina y está al mando ahora del Centro de Diagnóstico Trenque Lauquen. El segundo varón continuó con la otra pasión de su padre: el campo. Los nietos, son 9, seguramente seguirán ambas tradiciones cuando busquen su destino.

Con su esposa y tres hijos

En 1970, y con la cartulina de doctor bajo el brazo, “Nancho” Cereigido le ofreció a Jorge radicarse en la ciudad de Trenque Lauquen, de donde era oriunda su esposa. Ese año comenzó a trabajar como médico en el Hospital Municipal y en la Clínica.

Su orientación y preferencia por las imágenes lo llevaron en 1974 a realizar el primer curso Universitario de Especialista en Radiología en el Hospital de Clínicas de Capital Federal. Una especialidad que cursó durante 4 años viajando desde nuestra ciudad a CABA. Esos viajes los compartió con otros dos queridos médicos de nuestra comunidad: Carlos Elizondo y Pedro Orellana, cada uno cursando la especialidad a la que se dedicaría con el tiempo.

LA PIEDRA BASAL Y EL DESARROLLO DE LA MEDICINA DE IMÁGENES

Para 1976, Sinclair comenzó a trabajar formalmente como radiólogo haciendo en la Clínica estudios de urología y gastroenterología, lo que la tecnología de esa década permitía.

Ese mismo año, y gracias a un crédito otorgado por el Banco Edificador, de capitales locales dedicado a apoyar emprendimientos productivos, Sinclair instaló en Trenque Lauquen el primer mamógrafo. Sería para la época el primero en un radio de por lo menos 400 kilómetros a la redonda. Se ubicó en su consultorio particular, en calle Roca al 727.

Fue un precursor. Impulsó un servicio que ayudó a los médicos a tomar mejores decisiones con el dato certero de la imagen. El “click” lo hizo en un viaje a España cuando advirtió en Barcelona la importancia que los médicos locales le daban a las imágenes, y con ellas podían obtener mejores conclusiones para tratar a sus pacientes de distintas dolencias.

En 1978 amplió la cobertura en imágenes, volvió a invertir y compró en Japón un ecógrafo, que sería el primero en la zona, ya posicionando a Trenque Lauquen como centro clave para la realización de estudios de imágenes para la salud. Ese año un técnico japonés pasó varios días en la ciudad para instalar y calibrar el equipo. En ese viaje capacitó a Sinclair y el personal con el que contaba en ese momento en todas las herramientas que brindaba el flamante equipo.

Junto al Doctor Giunta

Para fines de los 70 también trabajó en paralelo para la provincia de La Pampa junto a Jorge Giunta, un médico amigo y socio con quien fundó DIAGNOSIS en Santa Rosa.

Para 1990 Sinclair siguió expandiéndose y nunca de dejó de actualizarse y agregar tecnología a sus servicios. Mudado a su nuevo consultorio de la calle 25 de Mayo al 142, donde está en la actualidad en Centro de Diagnóstico, sumó un tomógrafo. A la par, en esa época aún continuaba trabajando codo a codo en la Clínica haciendo las radiografías.

Siempre en pos de modernizarse, para 1999 instaló en Trenque Lauquen el primer resonador. Y continuaba cambiando los otros equipos para siempre tenerlos con la última tecnología disponible.

Los estudios de Sinclair viajaron en sobres por toda la zona, llegaron a ser vistos por los médicos más prestigiosos del país, y sirvieron para prevenir enfermedades o diagnosticar un dato que permitiera abordar a tiempo una enfermedad en miles de pacientes de todas las edades durante más de 4 décadas.

En 2003 se sumó al equipo de trabajo Federico Sinclair, el hijo mayor de Jorge, también médico especializado en imágenes, y actualmente al mando del Centro del Diagnóstico, que tiene una dotación de 33 empleados, contando a los médicos especialistas.

En 2009, Jorge marca un nuevo hito en su carrera cuando coloca en Pehuajó un tomógrafo y un resonador que actualmente funcionan en las instalaciones de CEMEPRID.

Perteneció al Directorio de la Clínica “García Salinas” y durante varios períodos presidió el Círculo Médico de Trenque Lauquen. Desde allí fue el adalid de aquella batalla que dieron los especialistas locales contra el IOMA que generó varios largos y duros meses sin ingresos pero que finalmente dio sus resultados, con el apoyo clave de Jorge Barracchia como intendente del distrito. Los lectores que peinan canas recordarán aquellos tumultuosos episodios, que en Sinclair hicieron mella en su propia salud por la tensión de esos días.

SU OTRA PASIÓN: LOS SHORTHORN

Con “El Gordo” Barracchia y “Tochi” Rosa, Sinclair hizo sus primeras inversiones incursionando en mundo de los negocios agropecuarios cuando adquirió 150 hectáreas en la zona de Fortín Olavarría. Se dedicaría a la ganadería de lleno y bautizaría a esa estancia como “La Audacia”.

Su pasión se volcó a la cría de ganado vacuno de la raza Shorthorn, que lo llevó a obtener numerosas cucardas en los más prestigiosos campeonatos. En Palermo entre 1990 y 2000 su cabaña obtuvo los premios de Gran Campeón macho y hembra, alternativamente.

Su inclinación a la raza tuvo que ver con una marca de familia. Su padre y uno de sus tíos ya de dedicaban a los Shorthorn en el Reino Unido, y de hecho los primeros ejemplares fueron traídos desde Inglaterra a la Argentina, a aquellas tierras de Arenaza, donde Jorge aún jugaba con caballitos y soldaditos en la tierra.

Si bien contaba con asesores, nunca dejó de estar involucrado en la crianza de los animales y muchas veces supo tomar las decisiones que creyó correctas, incluso desoyendo los consejos de los especialistas. Los premios obtenidos, con el tiempo, le dieron la razón.

Sinclair, con el paso de los años, amplió sus propiedades en la zona rural con el establecimiento “San Pedro” en Lértora, dedicado en parte a la ganadería y en parte a la agricultura y donde está la casa familiar.

En Las Marías está “Tarves”, dedicado ahora al tambo y la producción lechera, y marca reconocida en las rondas de premiación de los más populares y prestigiosos campeonatos nacionales. En Puan, en la serena localidad de Villa Iris, la estancia “La Cachirla” está orientada también al ganado.

Con su familia

Exigente con él y los demás, Jorge “Georgie” Sinclair supo cultivar un perfil de trabajador, apoyado en la cantidad de horas que dedicó a la profesión, incluso privándose de fines de semana para atender urgencias en el Centro de Diagnóstico. De espíritu emprendedor supo arriesgar y en cada paso colocó un escalón más arriba a Trenque Lauquen como faro del desarrollo de la salud moderna para toda la región. De carácter fuerte, a veces tímido para relacionarse con otras personas, supo ser confiable y entrañable amigo de sus verdaderos amigos…

La “banda” de los 12 Apóstoles con Barracchia al arco y Tochi segundo en la fila de abajo

Con algunos de ellos formó una verdadera familia ampliada que tuvo hasta su propia quinta para encontrarse con hijos, esposas, y nietos, la famosa quinta de “Los 12 Apóstoles”, propaladora de centenares de anécdotas de renombradas figuras de nuestra comunidad….

A un mes de su desaparición física, la figura de Jorge Sinclair quedará para siempre impresa en la historia grande del distrito, ubicándolo en los pilares de la medicina moderna…