Cada vez que tiene oportunidad, Adolfo Cambiaso le agradece públicamente que haya vuelto. “Gracias por ayudarme a cumplir mi sueño”, repite. El elogio va también para David Stirling, pero tiene a Juan Martín Nero como principal destinatario. El back fue la gran figura de La Dolfina en la final y no sólo contribuyó a cumplir el anhelo de Cambiaso sino que él mismo agigantó su leyenda con una actuación soberbia.

“Era lo que le faltaba a este hijo de p…”, bromeó Nero, en referencia a Cambiaso en los palenques. “Son impresionante las cosas que hizo. Todo lo que se propone lo logra. Hoy jugamos bien, estuvimos sobrados de caballos. Los cuatro tuvimos un gran día, de otra forma no se le podía ganar a un equipo como La Natividad.”
Pero Nero estuvo lejos de ser un mero soporte para Cambiaso y su hijo Poroto. En la final fue determinante, primero anulando a Camilo Castagnola, el jugador más peligroso de La Natividad y mejor jugador del certamen, y después lanzándose al ataque con criterio y, sobre todo, velocidad para anotar cinco goles, el máximo de su equipo en tantos de jugada. Merecidamente se quedó con el premio Gonzalo Heguy al Mejor Jugador del Partido y también el premio de la AACCP al mejor montado, por Anay Sur Brandy.
“Es impresionante haber llegado a la final, haber ganado como se ganó. Estoy feliz”, continuó Nero. Cuando armamos el equipo esto parecía lejano. Ahora hay que festejar, porque puede haber sido el último, nunca se sabe.”

La Dolfina y Nero habían tomado caminos separados luego de conquistar el noveno campeonato en 10 años de convivencia, pero el afecto pudo más y la ruptura duró poco. Apenas finalizó el Abierto 2021 se anunció el regreso. Su actuación estuvo a la altura de sus pergaminos y resultó vital para que La Dolfina volviera a los más alto. El 15º título para el equipo de Cañuelas, el primero con los Cambiaso padre e hijo juntos y el 12º para Nero, que se coloca como el sexto jugador más ganador de la historia.
Si habrá extrañado Cambiaso a Nero el año pasado, que terminó él jugando de back. Fue un año de transición, mientras junto con Stirling esperaba sumar a su hijo y cumplir otro sueño. El primero era jugar con Poroto sin dejar de ser competitivo. Rápidamente se demostró que era posible y ganaron Hurlingham. El segundo era algo que estaba más allá de su imaginación: ganar el Campeonato Argentino Abierto. La presencia de Nero resultó decisiva en la consagración.

El Dream Team Cambiaso-Stirling-MacDonough-Nero se desmembró a fines de 2020 y abrió el inicio de una nueva era en el polo. Cambiaso y Stirling siguieron arriba del barco, esperando sumar a Poroto; Nero pasó a Murus Sanctus, junto a Pablo Mac Donough. Un experimento de 39 goles que resultó fallido. En transición, La Dolfina alcanzó un logro no menor al llegar a la final del Abierto, donde cayó ante La Natividad. Pero Cambiaso no se conforma con segundos puestos. Por eso, para cumplir el sueño de jugar al lado de su hijo, fue al primero que llamó. Quería jugar, pero también quería ganar. Por eso recurrió a la solvencia y el talento del ‘Emperador de Trenque Lauquen’, como lo bautizó Gustavo Sgalla.
Nero le dio a esta versión de La Dolfina equilibrio, orden y, sobre todo, la seguridad a Cambiaso y Poroto de poder ir para adelante sabiendo que tienen las espaldas bien cubiertas. Resignó algo de circulación y peso ofensivo, es cierto, pero no tanto. El funcionamiento de esta versión de La Dolfina difiere sensiblemente de la del Dream Team, aunque sólo haya cambiado una pieza: Poroto en lugar de Mac Donough. El equipo estaba orientado a Cambiaso, ahora el foco pasó a ser Poroto. Eso obligaba a Nero a redoblar sus esfuerzos en la retaguardia.
NOTA DE ALEJO MIRANDA PARA LA NACIÓN
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