La situación de violencia ocurrida en la vía pública en Trenque Lauquen, que afectó a una docente, está siendo abordada con la intervención de los equipos de la Dirección General de Cultura y Educación, el acompañamiento a la institución y a la trabajadora, informó el director provincial de Inspección General Gustavo Copes desde el distrito.

El hecho vuelve a poner en primer plano una problemática que excede a las escuelas y que requiere el compromiso de toda la sociedad: ninguna situación de conflicto puede justificar una agresión, una amenaza o una situación de hostigamiento hacia quienes trabajan en las instituciones educativas.
Copes expresó el rechazo absoluto a cualquier hecho de violencia contra una trabajadora o trabajador de la educación. Señaló que lo que ocurre no es solamente un problema de la escuela, sino que interpela a toda la sociedad: las escuelas forman parte de una comunidad en la que suceden las situaciones de violencia y, muchas veces, esas tensiones también llegan a las instituciones educativas.
“La escuela debe ser un lugar de cuidado y de convivencia”, remarcó Copes, y advirtió que la violencia no puede naturalizarse como una forma de resolver conflictos entre adultos. En ese sentido, planteó que hay que diferenciar conflicto de violencia: “Puede haber desacuerdos, reclamos o cuestionamientos hacia una institución o sus decisiones, y todo eso puede y debe canalizarse por las vías institucionales. Lo que no puede admitirse es que un reclamo derive en una agresión”.
“Existe un rechazo absoluto a cualquier forma de violencia hacia las trabajadoras y los trabajadores de la educación. La escuela es un espacio en el que, como en toda sociedad, pueden existir tensiones y conflictos, pero también es el lugar donde se enseña que esas situaciones se abordan a través del diálogo, la participación y la construcción de acuerdos y consensos, nunca mediante la violencia ni el agravio”, completó.
Al mismo tiempo, dijo que “es necesario reconocer que las situaciones de violencia forman parte de una problemática social más amplia y compleja, que se expresa en distintos ámbitos de la vida cotidiana. La escuela, como espacio profundamente vinculado con su comunidad, también recibe esas situaciones y trabaja cotidianamente para abordarlas. Lo hace incluso frente a los conflictos más complejos, como el que actualmente se encuentra bajo investigación en el Jardín 916 de Trenque Lauquen, ante la presunción de un hecho de violencia”.
Frente a cada situación, la prioridad es acompañar a la persona afectada, a sus compañeras y compañeros y a los equipos de conducción. La DGCyE está presente: Inspección General, las jefaturas y los equipos territoriales tienen la responsabilidad de intervenir, acompañar y activar los mecanismos institucionales correspondientes. “La respuesta –subrayó Copes-, tiene que ser institucional y colectiva, porque no alcanza con pedirles a las escuelas que resuelvan las problemáticas sociales más amplias”.
Sobre los hechos en investigación, Copes indicó: “Hay una investigación y corresponde dejar que la Justicia determine las responsabilidades. Se trata de una situación que no ocurrió en la escuela. Desde Educación, nuestro lugar es acompañar a la trabajadora y garantizar que se activen todos los mecanismos institucionales que correspondan”.
Y concluyó: “Tenemos que fortalecer entre todos una cultura del diálogo y del respeto. La escuela no puede quedar al margen de los problemas de violencia que atraviesan a nuestra sociedad, pero tampoco podemos naturalizarlos dentro de ella”.