Cinzano Segundo es el primer vermut que la marca Campari desarrolla fuera de Italia, apuntando a captar a nuevos consumidores. El recién nacido hermano menor, cuenta con una fuerte impronta local en su base vínica de Malbec y en hierbas y botánicos regionales argentinos, entre las que se encuentra la manzanilla que se produce en Pehuajó.
“Nuestro objetivo a la hora de planificar el lanzamiento de Cinzano Segundo fue reforzar nuestro liderazgo y trabajar sobre una innovación 100% local, usando vino Malbec como base, en un nuevo producto pensado para competir en el segmento premium y a la vez sumar a nuevos consumidores”, destaca Maria Carolina Gentile, Directora de Marketing de Campari Group Argentina.

Y así nació Cinzano Segundo, el primer vermouth de la casa fundada en 1757 en Turín, Italia, desarrollado fuera de ese país. A diferencia de la fórmula original, que tiene como base vino blanco, Segundo echa mano a un Malbec de Luján de Cuyo (Mendoza), y como dato curioso (y relevante) su elaboración implica dos maceraciones.
En la primera se macera el mix de hierbas tradicional de Cinzano Rosso en la base vínica, y luego se combina con otra maceración vínica a partir de hierbas locales como la manzanilla y la artemisa cuyana. Finalmente, se suman especias y frutas como la canela y la piel de naranja.
El Cinzano Segundo incorpora ingredientes como la naranja de San Pedro, la manzanilla de Pehuajó, la uva de los viñedos de Luján de Cuyo y la artemisa de pequeños productores de Salto Potrerillos, Mendoza.

Según datos de mercado, el consumo de Cinzano en Argentina representa el 50% del total de venta de la marca en el mundo (lo sigue Rusia, con un 10%). A nivel mundial, y según las estimaciones del sector, desde 2012 se han creado unas 100 marcas nuevas de vermut en todo el mundo. Las expectativas y la confianza en la categoría son altas. Una de las razones que explican su crecimiento tiene que ver con las secuelas que dejó la pandemia en los hábitos de consumo: se instaló la relevancia de estilos de vida más sanos, lo que llevó al crecimiento de las bebidas con menor graduación alcohólica, más livianas y refrescantes.
LA PRODUCCIÓN DE MANZANILLA EN FRANCISCO MADERO
Matricaria camomilla es su nombre y si bien es originaria de Europa hecho raíces en Argentina y más precisamente en Pehuajó. Su cultivo ha pasado por buenas y malas épocas con inundaciones, bajos precios y todas las demás vicisitudes de la agricultura.
Fue generadora de emprendimientos locales y brindó puestos de trabajo a generaciones que esperaban su cosecha para incrementar sus ingresos secando al sol su inflorescencia y sus ramas.
Familias enteras entrando y sacando catres y removiendo lo cosechado bajo el sol. De forma manual; con carros llenos de peines tirado por caballos y luego de forma autopropulsada con tecnología íntegramente local que se exportó al mundo.
Luego vino el agregado de valor, con el secado artificial, la clasificación y separación de semillas, flores, ramas, etc. Y así llego, la extracción de aceite esencial, también con tecnología local, siendo el “Azuleno” su máxima expresión.
Desde 1916 cuando se repartieron semillas a los agricultores de Pehuajó, esta aromática ha tenido idas y vueltas y en algún momento se llevó a cultivar en otras zonas de la provincia de Buenos Aires debido a las inundaciones, pero el cultivo no lograba las características comerciales del “pago de Manuelita”.
Aunque en menor medida el cultivo sigue en pie y avanzando. Volvemos a ver campos con este histórico cultivo, que tiene a Francisco Madero como su Capital.