MANUMAN, NIETO DE LOS TRENQUELAUQUENSES MARTA VEINTICINCO Y JORGE ALVIRA, GANÓ “EL MUNDIAL DE CANCIONES”

Detrás de los 3.240 votos que lo consagraron ganador de “El Mundial de Canciones” hay una historia de perseverancia, pasión por la música y una conexión que nunca se rompió con Trenque Lauquen. Manuel Mercado, conocido artísticamente como “Manuman”, tiene 21 años y acaba de imponerse en un certamen que reunió a 1.338 artistas emergentes de Argentina y Uruguay, convirtiendo un sueño en una realidad que hoy lo proyecta hacia una nueva etapa de su carrera.

La música siempre estuvo presente en su vida. Creció rodeado de melodías, composiciones y escenarios. Su padre es murguero, compositor y profesor de música, mientras que su hermano también se dedica a la composición y la enseñanza del piano. Sin embargo, fue recién en la adolescencia cuando encontró su propio camino.

A los 13 años descubrió las batallas de freestyle y quedó fascinado por ese universo. Durante varios años participó en competencias, incluso en Trenque Lauquen, una ciudad con la que mantiene un profundo lazo afectivo. Pero con el tiempo sintió que, aunque disfrutaba de las batallas, todavía no había encontrado la forma artística que realmente lo representara.

Mientras atravesaba esa búsqueda comenzó a escribir sus propias canciones. Letras, melodías y emociones fueron tomando forma hasta convertirse en el espacio donde finalmente se sintió identificado. Allí entendió que la música no era solamente una pasión, sino el proyecto de vida que quería construir.

A los 19 años decidió apostar todo a su carrera artística. Empezó a lanzar canciones, generar contenido para redes sociales y trabajar de manera profesional en su crecimiento. El esfuerzo tuvo una recompensa importante cuando, en diciembre de 2025, su tema “Tanta soledad” se viralizó y superó las 450 mil reproducciones en plataformas digitales. Sin embargo, lejos de conformarse, siguió trabajando con la convicción de que el verdadero desafío comienza después del éxito inicial.

La oportunidad que cambiaría su presente llegó de la mano del productor musical Nico Valdi, quien lanzó una competencia denominada “El Mundial de Canciones”. La propuesta convocaba a artistas emergentes de Argentina y Uruguay y ofrecía un premio tan atractivo como decisivo: la producción profesional de una canción y la realización de un videoclip.

Manuel no dudó. Tomó su celular y grabó una versión sencilla de “Chiquita mía”, una canción que había terminado apenas un día antes. Lo que siguió fue una semana de tensión, expectativa y crecimiento constante. Día tras día fue escalando posiciones entre cientos de participantes: del noveno puesto pasó al séptimo, luego al sexto, hasta instalarse entre los primeros lugares. Durante las jornadas finales alternó entre el primer y el segundo puesto en una definición apasionante.

Finalmente, el apoyo de familiares, amigos, seguidores y oyentes inclinó la balanza. Con 3.240 votos logró quedarse con el primer lugar de un certamen que acumuló 89.710 votos durante siete días de competencia.

“Gracias a mi familia, mis amigos, mi comunidad y toda la gente que se tomó el tiempo de escuchar la canción y votar, pudimos lograrlo”, expresó el joven artista tras conocerse el resultado.

Pero detrás de este triunfo también aparece la historia de una familia profundamente ligada a Trenque Lauquen. Su madre, Anahí Alvira, nació en la ciudad y se trasladó a Buenos Aires al cumplir 18 años, aunque gran parte de sus raíces permanecieron allí. Manuel visita la ciudad cada verano y en distintos fines de semana largos para reencontrarse con sus abuelos, tíos y primos.

Su abuelo, Jorge Alvira, fue inspector de Educación Física, mientras que su abuela, Marta Veinticinco, es una reconocida comerciante local y propietaria de la agencia de lotería “Los 10.000 Artículos”.

Por eso, aunque hoy desarrolla su carrera artística en Buenos Aires, cada logro tiene inevitablemente un eco especial en el oeste bonaerense. La victoria de Manuman en “El Mundial de Canciones” no solo representa el crecimiento de un artista emergente, sino también el orgullo de una familia y de una ciudad que sigue formando parte de su identidad.