MENEM EN TRENQUE LAUQUEN: LOS MOMENTOS, LOS PERSONAJES Y LAS HISTORIAS DE CADA VISITA

Carlos Saúl Menem, el ex presidente que acaba de fallecer a los 90 años en Buenos Aires, estuvo al menos tres veces en Trenque Lauquen, siempre en el decurso de su intensa actividad política, que entre las más altas distinciones lo llevaron a ser dos veces gobernador de La Rioja, su provincia natal, y durante poco más de 10 años, entre 1989 y 1999, Presidente de la República. En la actualidad ocupaba un escaño en la Cámara de Senadores de la Nación.

Quizás haya sido el político de mayor conocimiento de la población, precisamente por ese andar de viajero impenitente por todo el territorio del país, al que casi no dejó recoveco sin visitar, virtud que sus adversarios reconocían como una desventaja al enfrentarlo.

menem angeloz

Cuando pasó por Trenque Lauquen en plena campaña, el cordobés Eduardo Angeloz, siendo candidato del radicalismo en 1989 enfrentando a Menem por la Presidencia, preguntó a los periodistas durante la conferencia de prensa, si ya el riojano había estado en la ciudad. Cuando escuchó la respuesta positiva, y que ya había pasado tres veces, su rostro no ocultó cierto fastidio, y con resignación acotó: “Lugar dónde voy, me dicen lo mismo”.

Se cuenta como anécdota, que, durante el trayecto viajando hacia Bahía Blanca, en lo que se denominó “el Menemóvil”, desde la ruta observó la entrada de tierra de un pequeño poblado, y le pidió al conductor que ingresara al mismo, pese a las quejas de sus acompañantes, por el retraso que les iba a ocasionar la llegada a un acto programado.

Apenas se encontraron con un puñado de casas, y un boliche, donde se detuvo el micro. Enorme fue la sorpresa de los paisanos – todos peones rurales de la zona – al verlo a Menem ingresar, que enseguida se prendió con ellos en una partida de truco, y se retiró en medio del abrazo con todos.

menem 1983

De ese modo fue construyendo, ayudado por su formidable carisma, y su estampa de caudillo, de larga cabellera y patillas, en un personaje de vasta popularidad. Así se lo vio en Trenque Lauquen, cuando arribó por primera vez, ya restaurada la democracia en 1983, en apoyo a la fórmula del peronismo integrada por Ítalo Luder y Deolindo Felipe Bittel, como candidatos a presidente y vice respectivamente.

Entonces lo hizo acompañado por su hijo Carlitos, apenas un adolescente, quien falleciera trágicamente años después al precipitarse a tierra el helicóptero que conducía, un hecho que aún guarda incógnitas que se bifurcan en tratar de dilucidar si se trató de un accidente o de un atentado.

Menem en TL 1983 tapa

En su segunda visita lo hizo para respaldar al escribano Horacio Sotullo en la interna que disputaba con Abel Estévez, presidente del PJ local, alineado con el entonces gobernador bonaerense Antonio Cafiero.

Allí se dirimía quien sería el que encabezaría la fórmula presidencial en 1989, y Menem, pese a que Cafiero contaba con todo el aparato partidario, lo derrotó sumando un 54% contra el 46% de su oponente. En Trenque Lauquen, también las urnas le darían la victoria a Menem, y a Sotullo, su aliado en esta ciudad, que había establecido su cuartel general a mitad de la primera cuadra impar de la calle 9 de Julio.

En la tercera oportunidad, el riojano llegó ya como aspirante a Presidente. Al PJ habían adherido otros partidos menores para conformar el Frente Justicialista de Unidad Popular (FREJUPO). Ya las huestes menemistas tenían como bunker el edificio de la ex confitería Las Familias, en el boulevard Villegas al 400, hoy sede del Banco Galicia.

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Pero el acto principal se desarrolló en la esquina de la arteria principal de la ciudad y 9 de Julio, con una extraordinaria convocatoria, y discurso donde repetiría las consignas que lo acompañaron a lo largo de toda esa campaña: “Salariazo” y “Revolución productiva”. Menem se quedó unas horas más en la ciudad, para pernoctar en el ex Hotel “El Faro”.

Podría contabilizarse una cuarta visita, pero fue un registro muy fugaz. Un aterrizaje en el Ñanco Lauquen, y desde allí a Treinta de Agosto, donde había comprometido su asistencia.