El padre Mamerto Menapace, reconocido monje benedictino e ineludible referente espiritual, falleció ayer en Junín, a los 83 años, y sus restos son velados en el Monasterio Benedictino Santa María de Los Toldos, que él conducía. El velatorio se desarrolla en la Capilla de la Virgen Negra, ubicada dentro del monasterio hasta mañana domingo. Luego, sus restos serán sepultados en el mismo lugar, ubicado sobre la ruta 65.

Nacido en la localidad santafesina de Malabrigo, Menapace ingresó desde niño al monasterio de Los Toldos, fundado en 1948, donde desarrolló prácticamente toda su vida religiosa, siendo ordenado sacerdote en 1966.
Su vida monástica transcurrió dentro de una intensa labor pastoral, educativa y literaria, De estilo cálido y campechano, se destacó por su vasta obra literaria, desde la que supo transmitir el mensaje cristiano con un lenguaje sencillo y lleno de imágenes del campo y la vida cotidiana.

Solía recorrer las parroquias bonaerenses, visitando en varias ocasiones Trenque Lauquen, donde ofreció su visión cristiana en un lenguaje simple y llano para que nadie se quedara sin entender la palabra de Dios. Los medios locales también registraron su pensamiento en diversas entrevistas.

En tal sentido, y fiel a ese estilo, predicó el evangelio desde los cuentos cristianos. Su palabra amena trascendió, y se popularizó, alcanzando incluso a ser activo participante en programas de medios nacionales, en uno de los cuáles compartió la conducción con Luis Landriscina. También anudó una profunda amistad con el cardiocirujano René Favaloro.
Fue maestro de novicios y predicador durante los retiros espirituales. De existencia austera, lo caracterizó la coherencia entre lo que enseñaba y el transcurrir de su vida diaria.