El pasado martes 7 de julio falleció en Pehuajó, a los 72 años, Elsa Graciana Díaz, luchadora incansable durante años para pedir por la aparición de su hijo, Germán Casarini, desaparecido misteriosamente el 26 de agosto de 2011, sin que hasta hoy se hayan encontrado indicios de su paradero, uno de los casos más inquietantes que registra nuestra región.

Elsa encabezó numerosas marchas pidiendo por la aparición con vida de su hijo, reclamando al mismo tiempo por el accionar de la justicia en el avance de la investigación del caso.
A Germán Casarini, entonces de 36 años, se le perdió el rastro, pese a una intensa búsqueda, mientras su camioneta Ford Ranger fue hallada estacionada con las llaves de contacto en su lugar y, dentro del vehículo, su celular. Todo parecería indicar, según una de la hipótesis que se manejan, que su desaparición, hace casi 15 años, se halla vinculada al desenlace de un hecho pasional.

Casarini, divorciado y padre de cuatro hijos, había acordado reunirse por la noche con un amigo para compartir un asado. Sin embargo, nunca llegó al lugar, ni tampoco concurrió al día siguiente a la obra donde trabajaba como techista. Así comenzó el operativo para dar con su paradero, y el inicio de marchas, liderados por su madre Elsa Graciana Díaz.
Verónica Murgia, ex pareja de Casarini, fue acusada inicialmente, pero durante un juicio oral y público realizado en los Tribunales de Trenque Lauquen en 2015, no se pudo acreditar su participación en el hecho, aunque reveló un entramado de carácter sentimental, donde apareció el nombre de Gustavo Rodríguez. Este, señalado también como posible autor del delito de homicidio terminó quitándose la vida, lo cual añadió un elemento más oscuro al caso.

La desaparición de Casarini, según los detalles ventilados en el juicio, habría sido el desenlace trágico de un conflicto amoroso. Lo cierto es que su cuerpo nunca fue hallado, y ahora, la muerte de su madre, impulsora vehemente de su aparición, le agrega un mayor luto al caso.