MURIÓ JORGE DÍAZ, UNO DE LOS LÍDERES DEL GRUPO “LOS 7 LOCOS”, QUE DEVOLVIÓ LA DIGNIDAD A LOS EX EMPLEADOS DE “LA PRIMERA”

El grupo de ex empleados de La Primera. Díaz, el quinto desde la izq.

Esta mañana fueron despedidos los restos mortales de Jorge Juan Díaz, fallecido a los 87 años, uno de los integrantes del grupo autodenominado “Los Siete Locos”, que no dejó apagar nunca la llama de la resistencia en nombre del centenar y medio de ex empleados de la entonces compañía de seguros “La Primera”, que en febrero de 1992 cerró definitivamente sus puertas, luego de ser llevada cínica y deliberadamente a su vaciamiento y quiebra.

Uno de los dibujos publicados en el diario La Opinión

Estos muchachos, aún ante el dolor de quedarse en la calle, no se resignaron a quedarse de brazos cruzados, e iniciaron una larga y conmovedora batalla, para reclamar no sólo el derecho a percibir actualizadas las sumas que se les adeudaban, sino a recuperar la dignidad y el orgullo de haber sostenido durante décadas a la empresa.

Así, el 28 de cada mes, se reunían exactamente a las 19,15 horas, frente a las puertas de la compañía o en torno al monumento al general San Martín, en la plaza del mismo nombre, haciendo sonar con estridencia lo que denominaron “el timbre de la esperanza”.

Era la señal, de que las demandas, aún en la desazón del lento proceso judicial, continuaban vigentes, y bajo la consigna de que “la única lucha que se pierde es la que se abandona”, la tenacidad por sus reivindicaciones no sería arriada jamás.

La inauguración del mural que alude a la lucha de los ex empleados

Los años, les darían la razón. Díaz, fue uno de los abanderados de ese inoxidable grupo. Finalmente, no sólo percibieron sus haberes actualizados, sino que lograron que el edificio que los arropó durante tantos años fuera reconvertido en el Centro Cívico “La Primera”, en la esquina de Villegas y Oro, al que luego se anexó el nombre del ex intendente Juan Carlos Font. Un mural pintado en el patio, también expone el valor de esa intensa lucha.

Hoy se fue uno de esos gladiadores, al que la comunidad reconoce el ejemplo, junto a sus otros compañeros de ruta, que el no desmayar en la persecución de un noble objetivo termina dando sus mejores frutos.