Hubo venta de alcohol a menores en la sede del Club Barrio Alegre. Un aprehendido por disturbios en la vereda. Y un joven internado en el Hospital con un ladrillazo en su humanidad

Una fiesta de egresados terminó antes de lo esperado por la clausura del salón donde se estaba expendiendo alcohol a menores de edad y luego de una feroz trifulca en la vereda de la casa de un vecino donde un grupo de violentos atacó a botellazos y ladrillazos el frente y agredió a uno de los propietarios que intentó frenar los disturbios.
Los violentos hechos ocurrieron el domingo por la madrugada cuando efectivos policiales de la Comisaría Primera llegaron a la sede del Club Barrio Alegre, en Brown 78, para infraccionar y clausurar preventivamente el salón por infringir las leyes que prohíben la venta de alcohol a menores de edad.
Previamente, los agentes ya habían asistido varias veces al mismo lugar por llamados de vecinos que se quejaban por los ruidos y las peleas callejeras entre jóvenes en las inmediaciones del club.
Esa noche, la comisaría dispuso 5 móviles patrullando y asistiendo a los eventos y prácticamente trabajó al máximo de su capacidad por la gran cantidad de hechos que ocurrieron casi en simultáneo.
Al ingresar la policía para verificar la situación en el salón, se detectó que los organizadores carecían de la documentación pertinente y se estaban vendiendo bebidas alcohólicas en presencia de menores.
Casi en simultáneo, y en la vereda de la sede de Barrio Alegre, la policía procedió a la detención de un hombre mayor de edad, quien se hallaba en estado de ebriedad ocasionando disturbios e intentando agredir familiares suyos.
La escalada de violencia no frenó, y en otro momento entre 20 y 40 jóvenes persiguieron con saña a otro para agredirlo y la víctima logró escabullirse y meterse en una casa de las cercanías, ubicada en Brown al 153. Al detectar que se intentaba esconder, los violentos atacaron el frente de la vivienda a piedrazos y botellazos, y cuando el propietario intentó frenar la andanada, también fue agredido junto a su hijo, quien recibió un ladrillazo en su humanidad, quedó inconsciente, perdió sangre y debió ser trasladado en ambulancia al Hospital Municipal.
La policía disuadió a los violentos luego de varios minutos de descontrol en uno de los casos de mayor violencia del último tiempo, donde se nota la beligerancia que existe entre los jóvenes quienes, muchas veces no encuentran un límite a su capacidad de agredir al otro.