El invierno comenzó a cambiar la historia en las lagunas de la región que tiene por destino histórico la pesca del pejerrey, tras un inicio de temporada marcado por la abundancia de ejemplares chicos y un rendimiento por debajo de las expectativas, las primeras heladas trajeron la respuesta que muchos pescadores esperaban.

Los especialistas destacan principalmente la recuperación de la Laguna Cochicó y la vigencia de las lagunas Alsina y Del Monte.
Las lagunas están entregando ejemplares de muy buen tamaño, además de numerosas capturas de pejerreyes bien alimentados de 28 a 30 cm, aunque todavía aparecen algunas piezas más delgadas mezcladas entre ellas.
De todos modos, el panorama es completamente diferente al registrado durante el otoño, cuando predominaban ampliamente los juveniles que impedían que los pejerreyes grandes llegaran a la carnada.
Los grandes ejemplares que semanas atrás aparecían con frecuencia disminuyeron notablemente su actividad y ahora predominan pejerreyes de 300 a 400 g, muy activos y con excelente respuesta al pique.
En este ámbito, las mejores respuestas se consiguen con bajadas de entre 70 cm y 1,20 m, utilizando nuevamente filet de pejerrey y mojarra viva como las carnadas más efectivas.
con información y fotos de revista Weekend