En medio de la controversia generada por la construcción del tapial en Barrio Alegre, el vecino Juan Zocchi planteó una alternativa orientada a transformar el conflicto en una oportunidad de integración comunitaria.
Luego de que el club ratificara su decisión de mantener la estructura, al tratarse de una propiedad privada y en ejercicio de su derecho a definir sobre la misma, la propuesta apuntó a dejar de lado el eje del reclamo sobre lo que ya no puede modificarse y avanzar hacia una solución superadora.

En ese sentido, Zocchi sugirió convocar a artistas locales, instituciones educativas y espacios culturales para intervenir el tapial mediante murales que reflejen la identidad del barrio. La iniciativa incluyó la posibilidad de plasmar escenas vinculadas a la naturaleza que anteriormente caracterizaba el lugar, así como imágenes de la vida comunitaria, como niños jugando en espacios verdes.
La idea buscó resignificar el muro, pasando de ser percibido como una barrera a convertirse en un punto de encuentro y expresión colectiva, capaz de fortalecer el sentido de pertenencia entre los vecinos.
Según expresó, este tipo de intervención permitiría embellecer el espacio y generar una nueva mirada sobre el entorno, promoviendo valores vinculados a lo comunitario. Asimismo, aclaró que se trató de una opinión personal, sin intención de confrontar intereses, sino de aportar una posible salida al conflicto.