En medio de una queja generalizada por el deficiente estado de los caminos nacionales y provinciales, al menos, uno de ellos, que no reconoce descanso en sus reclamos desde hace varias décadas, por parte de productores, transportistas y vecinos de la zona, vuelve a ser noticia al ser encarados los trabajos preliminares de pavimentación de la llamada y tan postergada “Ruta del Cereal”.

La misma contempla especialmente la salida de la producción hacia los claves puertos de Bahía Blanca, Quequén y Rosario, una vía de casi 100 kilómetros que adquirió importancia y se convirtió en estratégica cuando se levantó el ramal ferroviario que conectaba hacia dichos embarques desde las rutas 86 y 33. La obra, anunciada hace años para suplir la ausencia ferroviaria, ha sido objeto de permanentes interrupciones y paralizaciones que impiden su finalización.
Existe un tramo de 48 kilómetros, entre la población de Salazar y la ruta 86, que ya fue concluido anteriormente. Ahora se ha comenzado un trayecto de 20 kilómetros entre Salazar y Girodías, por lo que aún quedaría pendiente una vez finalizado este último, la parte final que une Girodías, y Garré, unos 30 kilómetros, para que quede terminada la mentada ruta en su totalidad.
Según cálculos realizados, el vital camino abarca alrededor de más de 600 mil hectáreas que producen todo tipo de cereales, albergan unas 250 mil cabezas de ganado de razas diversas, y recorre importantes establecimientos rurales que reúnen cerca de medio centenar de tambos.