El templo parroquial se colmó ayer por la noche para la celebración del miércoles de ceniza y la bienvenida del diácono Tomás encabezada por el cura párroco Juan Pellegrino y el sacerdote Juan de Jesús Flores.

La ceremonia comenzó con la cruz como estandarte, marcando el inicio de la Cuaresma en la tradición cristiana, un período de 40 días de preparación para la Semana Santa.
Durante la ceremonia, los fieles recibieron una cruz de ceniza en la frente como símbolo de penitencia y reflexión sobre la fragilidad de la vida. Así, esta celebración se entiende como una invitación a la conversión y el ayuno siguiendo el ejemplo de Jesús en el desierto. Por otro lado, en este 2025, la celebración está marcada por un tono de preocupación debido al delicado estado de salud del Papa Francisco, de 88 años.

En la misa, el diácono Tomás, invitó a dejarse reconciliar por Dios y a aprovechar este tiempo de gracia para practicar tres pilares fundamentales:
1. Limosna: Amor en acción. Ayuda a quienes más lo necesitan con generosidad. Dedica tiempo a visitar enfermos, acompañar a personas en soledad o colaborar con obras sociales. Comparte tus bienes con humildad y sin esperar nada a cambio.
2. Oración: Encuentro con Dios. Dedica un tiempo diario para la oración personal y comunitaria. Reza el Vía Crucis para meditar sobre la pasión de Cristo. Participa en la Eucaristía y acude al Sacramento de la Reconciliación.
3. Ayuno: Un sacrificio con sentido. Renuncia a algo que te distraiga de Dios, como redes sociales o entretenimiento excesivo. Ayuna del egoísmo, la impaciencia o los juicios negativos hacia los demás.
