SERRUCHO”: ¿QUÉ DICE LA NECROPSIA? ¿CÓMO MURIÓ EL PERRO DE BOMBEROS?

Hay datos que indican que fue arrojado en el lugar donde lo encontraron. También se supo que antes de morir tuvo que haber sido atendido por una persona que conoce de primeros auxilios. Y que el balín lo tenía hacía más de dos semanas

La necropsia realizada a “Serrucho”, el perro mascota de Bomberos Voluntarios que apareció muerto el sábado pasado, reveló que su deceso se pudo haber producido por la inyección de una sustancia, que no fue ocasionado por un trauma tal como un accidente de tránsito, que pudo haber sido tratado por un alguien con conocimientos de primeros auxilios, que fue arrojado por una persona al lugar donde apareció y que falleció el mismo día que fue encontrado, tras estar 4 días desaparecido.

El completo informe elaborado por la médica veterinaria Sabina Barrios, y cuyas conclusiones obran la causa judicial en trámite, explica que la muerte de “Serrucho” se pudo haber producido entre la noche del viernes y las primeras horas de la mañana del sábado pasado, el mismo día que fue encontrado cerca de las 11 de la noche en la parte de atrás del parque industrial de Trenque Lauquen. El dato se explica porque el cuerpo del animal no tenía “rigidez cadavérica” al momento de ser hallado por los Bomberos.

Además, por la posición del cadáver al momento de ser hallado en una zanja, “el cuerpo debió haber sido arrojado desde un rodado (posiblemente una camioneta) ya que no hay huellas que el animal haya llegado caminando hacia ese sitio y una de sus extremidades se encontró cruzada debajo de su cuerpo cuando esa no es la posición natural de un perro al morir”.

La necropsia indicó que “el perro llevaba como mínimo dos días sin ingerir comida” ya que en el estómago no se encontró alimento: “solo dos huesos que datarían de por lo menos un mes anterior”.

Para la especialista forense, la muerte de “Serrucho” no se produjo por envenenamiento con órganos fosforados o cualquier otro de ingestión oral ni fue golpeado, ya que no tenía huesos largos ni costillas rotas. De tal manera, se concluye que no fue una muerte por trauma.

Además, la necropsia explicó la presencia del balín que fue encontrado en la base de una de sus orejas y que sirvió para tejer erróneamente las primeras hipótesis domésticas en redes sociales: “el balín data de por lo menos dos semanas anteriores a la muerte ya que la herida estaba prácticamente cicatrizada y el artefacto estaba siendo incorporado al cuerpo con el tejido propio del animal”.

El informe elaborado por Barrios revela además un dato determinante para la pesquisa: “Serrucho” fue tratado por una persona idónea en el tema salud animal ya que se encontraron zonas donde se habría realizado curaciones y fueron “depiladas con una peladora”. 

“Serrucho” fue depilado para ser curado en la región donde se encontraban las dos incisiones que sufrió cuando fue atacado por otro perro (presuntamente un pitbull que ahora es rastreado como parte de la investigación) en las inmediaciones de los Colegios Secundarios el martes pasado. Esa herida estaba curada y tratada. También una segunda herida fue tratada por un especialista donde se detectó el uso de iodo. “Era un hongo que los Bomberos curaban con un polvo, pero no con iodo”, se supo.

Además, fue depilado en una región donde es habitual colocar inyectables o cánulas.

Ahora se esperan los resultados del laboratorio sobre la sangre y muestras de los órganos que pueden tener una demora de varios días y son realizados fuera de Trenque Lauquen.