“TRENQUE ES UN HOGAR QUE ELEGIMOS COMO FAMILIA”: FEDERICO CARAVATTI, UNO DE LOS PARTICIPANTES FUERTES DE LA VOZ ARGENTINA CASADO CON LA TRENQUELAUQUENSE SOLEDAD GARBARINO (CONOCÉ LA HISTORIA EN EXCLUSIVA)

DataTrenque tuvo el lujo de charlar mano a mano con Federico Caravatti, uno de los participantes más poderosos de la versión 2025 de la Voz Argentina. Y esto porque lo une un vínculo muy fuerte a Trenque Lauquen, tanto que está casado con Soledad Garbarino, hija de una querida y tradicional familia de nuestra comunidad. Fede y Sole no están solos, con ellos Luna y Noah forjan la familia que viaja por el mundo pero tiene a Trenque siempre presente.

“Yo conocí Trenque por Sole”, dice Fede para empezar a narrar la historia: “Estábamos los dos viajando por Brasil, cada uno por su lado, nos conocimos allá, nos enamoramos y ahí tuvimos a Luna, o sea que Luna es brasilera”, sigue. Y pasa en limpio: “Sole de Trenque, yo uruguayo y Luna brasilera, hermosa papelería para viajar, y bueno ahora hace poquito va a ser 2 años en octubre nació Noah, el único porteñito de la familia”. Completo.

Aunque hace tiempo vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cada viaje a Trenque Lauquen es para él un regreso lleno de afecto: no es turismo, son encuentros con la familia de su esposa, Soledad Garbarino y con amigos que lo reciben como a uno más. Esas estancias, hechas de abrazos, cenas y charlas al calor del fuego, fueron hilando un vínculo que convirtió a la ciudad en algo muy cercano.

Llegó a Trenque Lauquen con historias en la mochila —de viajes, de música y de encuentros— y se fue dejando en la ciudad algo más que recuerdos: la certeza de pertenecer.
Sus visitas no son casuales: están pensadas para estar con quienes forman su familia extendida, para compartir plazas, asados que se estiran hasta la madrugada y esas caminatas por la avenida Villegas donde, tiempo atrás, la sorpresa de tambores de candombe le pareció un pedacito de Uruguay en la calle.

Así se lo cuenta el participante de La Voz Argentina a DataTrenque: “No podía ser de otra manera, eran tambores de candombe y me acerqué y había un poco ahí de data uruguaya, había creo que un uruguayo mismo que está viviendo en Trenque hace años y nos quedamos charlando”.

“Trenque es un lugar realmente hermosísimo y cada vez que voy, me quiero quedar más de lo que voy porque me gusta todo, todo el entorno”, se sincera Fede.

Luego va repasando caras y anécdotas: “Conocí al Padre Juan Pellegrino a través de Sole porque veníamos charlando sobre casarnos, tomar el sacramento por la Iglesia, y en ese momento me dijo que Juan sería el sacerdote ideal para casarnos porque es amigo de la familia y una de las personas que tenía más confianza, así como para celebrar nuestro matrimonio”.

La música, siempre presente en su vida, encontró en Trenque Lauquen un nuevo espacio para expresar sus sentimientos y fue que se dio la oportunidad de cantar en la Vigilia Pascual, invitado por el Padre Juan Pellegrino: “Fue mezclar pasado y presente en un mismo latido”, sintetizó.

“Tengo formación musical religiosa también desde que fui a una escuela católica salesiana en Uruguay y mucho del repertorio ya me lo conozco desde chiquito”, recuerda Fede en contacto con DataTrenque. Y trae al presente aquel momento en la Parroquia en Trenque Lauquen: “para mí fue una experiencia nueva, muy linda, me encantó la propuesta. Creo que eran 10 guitarras tocándolo, fue una cosa impresionante”.

Cada reencuentro refuerza el cariño: amigos que lo esperan como si el tiempo no hubiera pasado, charlas que enseñan y aprenden, y la hospitalidad sencilla que hace de Trenque Lauquen un lugar para volver siempre. “Lo simpático de Trenque que siempre que voy, sale una juntada con los amigos de Sole, que a esta altura son mis amigos porque comparto mucho con ellos”, se sincera.

Aunque su raíz es uruguaya, y su residencia actual está en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el corazón de Federico Caravatti conserva rincones de Trenque Lauquen. Es que hay afectos que no dependen de la distancia: se alimentan de visitas, de historias compartidas y de la promesa tácita de volver.

Así, entre canciones litúrgicas, tambores en la calle y reuniones familiares, Trenque Lauquen dejó de ser solo un destino para convertirse en una casa compartida, en recuerdo permanente y en la certeza de que siempre habrá un motivo para regresar.

Gracias Fede por dedicarnos un rato de tu día para esta nota, en la vorágine del mundo de la TV a primer nivel nacional e internacional, y las exigencias que eso implica, algo a lo que demostraste estar a la altura.