Con dedicación, aprendizaje y un fuerte sentido solidario, personas privadas de libertad de la Unidad Penitenciaria N° 20 de Trenque Lauquen confeccionaron siete mesas didácticas y 14 sillas que serán destinadas a la Escuela de Educación Especial N° 502 de la ciudad. Una iniciativa que une la formación en oficios con el compromiso comunitario y que demuestra cómo el trabajo puede convertirse en una herramienta para construir nuevas oportunidades.

El mobiliario fue elaborado íntegramente en el Taller de Carpintería del establecimiento penitenciario, donde los participantes pusieron en práctica sus conocimientos y habilidades para dar forma a elementos que contribuirán al día a día de la comunidad educativa.
La propuesta se llevó adelante de manera articulada con el Rotary Club de Trenque Lauquen y contó con el apoyo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires. El objetivo es doble: colaborar con el equipamiento de la institución educativa y, al mismo tiempo, generar espacios de aprendizaje, capacitación y crecimiento personal para quienes participan de estas actividades.

La entrega del mobiliario se realizó el miércoles 21 de octubre y contó con la presencia del presidente del Rotary Club local, Walter Trecco; representantes del Patronato de Liberados de la Región I; el subdirector de Seguridad de la Unidad 20, Raúl Diez; el subdirector de Inclusión, Javier Duverni; y el jefe del Departamento Regional de Cultura Laboral, con base en la Unidad 20, Sebastián Fraschetti.
Durante el encuentro, Trecco destacó el trabajo realizado y la colaboración de las autoridades penitenciarias, en el marco de una iniciativa que permite unir esfuerzos entre distintas instituciones para dar respuesta a necesidades de la comunidad.

También hubo lugar para escuchar la voz de quienes participaron directamente de la experiencia. Leonardo, uno de los internos que formó parte de la fabricación del mobiliario, expresó su satisfacción por el resultado alcanzado: “Estamos muy felices de haber podido llevar adelante esta actividad, que nos deja más que conformes por el trabajo realizado en el taller”.
Detrás de cada mesa y de cada silla hay horas de trabajo, dedicación y aprendizaje, pero también una oportunidad para demostrar que los oficios pueden abrir caminos y que el esfuerzo compartido puede generar un aporte concreto a la sociedad.
En ese sentido, los talleres de capacitación y producción que funcionan en las unidades penitenciarias cumplen un papel importante en los procesos de inclusión social, al brindar herramientas que pueden resultar valiosas para el futuro laboral de las personas privadas de libertad. Cuando ese aprendizaje, además, se traduce en una acción solidaria, sus beneficios trascienden los límites del establecimiento y llegan a otras instituciones de la comunidad.
Así, las siete mesas didácticas y las 14 sillas destinadas a la Escuela Especial N° 502 representan mucho más que mobiliario escolar: son el resultado de un trabajo colectivo que transforma el aprendizaje en servicio y que invita a reconocer el valor de las oportunidades, la cooperación y el compromiso con los demás.