Un grupo de diez trenquelauquenses, incluido el párroco Juan Pellegrino, partirán mañana desde Trenque Lauquen hacia la Capital Federal y desde allí, en un vuelo que los llevará inicialmente a Roma, para realizar posteriormente la clásica peregrinación conocida como el “Camino de Santiago”, como punto final en la Catedral de Compostela, en España.

En la capital italiana, permanecerán cuatro días, donde participarán de un encuentro de catequistas, en ocasión del año jubilar, una celebración católica que tiene lugar cada cinco lustros, además de asistir a misas, dos de cuáles serán oficiadas por el Padre Juan.
Luego emprenderán la peregrinación desde el pueblo gallego de Sarria hasta Santiago de Compostela, una de las rutas más elegidas por los caminantes, que abarca algo más de cien kilómetros. Este itinerario es parte del llamado Camino Francés, y se calcula que unas 500 mil personas la transitan cada año.

El grupo trenquelauquense que integran Alejandra Peust, Raquel Márquez, Sara González, Norma Lacrouts, Eber González, Manuel Pascual, Cristina García, Norma Toniolo, Jorgelina Weber, y el párroco Juan Pellegrino, tiene planificado realizar el trayecto durante 5 días, a razón de unos 20 kilómetros diarios.
Ya tienen la experiencia de haber trajinado en años anteriores la tradicional peregrinación anual a Luján, y los anima la misma espiritualidad que profesan. La ruta, además de la razón que los impulsa, les permitirá disfrutar del gran pintoresquismo que la atraviesa, entre bosques de castaños, campos de hortensias, arroyos, puentes medievales, y aldeas perdidas en el tiempo, en alguna de las cuáles irán pernoctando.

La tradición señala que el Camino de Santiagonace en el siglo IX con el descubrimiento de los restos del Apóstol Santiago, uno de los discípulos de Jesús, en un bosque donde hoy está la ciudad de Compostela y en cuya catedral se guardan los restos del santo. La peregrinación a la tumba del apóstol es tan antigua que figura en la literatura en el mismísimo “Don Quijote de la Mancha” que menciona el camino en varios parajes.
Es imposible perderse, ya que hay que seguir la marcación establecida que irá apareciendo a lo largo de la ruta, donde también emergen mojones que indican cuántos kilómetros faltan para la meta.
Además, se les otorga una credencial en la que a cada caminante le sellan el lugar por donde pasan. La misma sirve para identificar a los peregrinos y recibir “la Compostela” al llegar a Santiago. Es la certificación oficial de la peregrinación.