En una extensa nota que publica el diario La Nación se narra la sorprenderte historia de una capilla construida en medio de 3 mil hectáreas, dentro del partido de Carlos Tejedor, con el que linda el de Trenque lauquen hacia el noreste. En su interior se encuentra un ataúd de cristal con la imagen de Santa Inés, quien da nombre al solitario templo.

Se halla a unos 15 kilómetros de Carlos Tejedor, y fue levantada en 1917 por María Inés Nazar Anchorena, devota de la santa en cumplimiento de una promesa que le había realizado. La mujer donó la capilla, una escuela aledaña y toda la extensión del campo de su propiedad a la Diócesis de Mercedes, que en aquel entonces tenía jurisdicción sobre esta zona. En la actualidad depende de la Diócesis de 9 de Julio.
Lo notable del caso, según el relato del medio capitalino, es que, con el paso del tiempo, fue abandonada, y quedó prácticamente en ruinas durante tres décadas, hasta que los vecinos del lugar decidieron restaurarla, siendo hoy punto de encuentro, durante la misa que se realiza el cuarto domingo de cada mes, a las 16 horas, además de una peregrinación anual, cada 21 de enero, que congrega a fieles de diversas localidades

El campo donde se realizó la construcción era parte de una vasta extensión de tierras arrendadas a chacareros. Por eso, la construcción de la capilla no fue un hecho aislado: ya que María Inés Nazar Anchorena mandó a edificar una escuela con capacidad para alojar a unos cien alumnos, incluyendo dependencias para maestros, caseros y el sacerdote a cargo. Este conjunto no sólo atendía las necesidades espirituales de la comunidad, sino que también se convirtió en el centro educativo y social del paraje.
El colegio siguió activo hasta 1967, formando durante cinco décadas a generaciones de niños locales. La vida cotidiana para los lugareños giraba en torno a la capilla y la escuela, donde los hijos de los trabajadores rurales recibían educación y formación en la fe.

El cierre del ramal que conectaba a Santa Inés con otras localidades, provocaron un éxodo de familias y el abandono creció. Desaparecieron aberturas del colegio y bancos de la capilla, mientras que el interior se llenó de excremento de vacunos y palomas. Parecía irrecuperable, por el considerable deterioro de la construcción
Pero fue en 2006, cuando un grupo de vecinos, decidió emprender la titánica tarea de restaurar el templo, para lo cual debieron reunir fondos a través de la organización de fiestas criollas, bonos contribución, y donaciones, hasta de mano de obra, incluida la de materiales por parte del municipio de Carlos Tejedor. Y de ese modo lograron devolverle lo que el abandono se había llevado. Hoy, la capilla Santa Inés ha retomado su papel como centro espiritual y social.

El matutino señala que en ocasión de celebrarse la misa mensual viene gente caminando, en bicicleta y hasta a caballo. Llegan desde otras localidades como Carlos Tejedor, Colonia Seré, Tres Algarrobos, Pehuajó, Rivadavia, General Villegas, Lincoln, Juan José Paso, y hasta biciperegrinos desde General Pico. Seguramente, aunque el diario no lo menciona, también fieles desde Trenque Lauquen.
Con información y fotos del diario “La Nación”