UNA CRÓNICA DE LA INFLACIÓN ARGENTINA: 5 CAMBIOS DE SIGNO MONETARIO Y 13 CEROS BORRADOS A SUS BILLETES (Y EL “PATAGORDO”)

La inflación ha provocado por décadas, con actual continuidad, una fenomenal depreciación de nuestra moneda y la consiguiente pérdida de su poder de compra, lo que ha obligado a cinco (5) cambios en su denominación, arrastrando al signo monetario a una quita de trece (13) ceros desde que, en noviembre de 1881, durante la primera presidencia de Julio A. Roca, se sancionó la ley de Unificación Monetaria, instituyéndose el Peso Moneda Nacional.

Algunos ejemplos grafican, en los días que corren, su desmedido deterioro, teniendo en cuenta que los mil (1000) pesos, que es nuestro papel de mayor denominación equivalen a apenas cinco (5) dólares; que lo que se invertía hace una década para adquirir un auto económico, hoy sólo alcanzan para comprar tres neumáticos, o con el mismo precio que cotizaba un celular, en igual lapso, en la actualidad, se puede llegar exiguamente a la caja de un supermercado para pagar un kilo de yerba.

En una rápida cronología, el peso moneda nacional sucumbe al emitirse, en pleno régimen del general Juan C. Onganía, el Peso Ley 18.188, a partir de enero de 1970, suprimiéndose dos ceros a los billetes, y así 1 peso ley equivalía a 100 pesos moneda nacional. Tuvo vida hasta que, en 1983, devorado por la inflación, que lo llevó hasta tener que crear un billete de 1.000.000 de pesos ley, se decide modificarlo por el Peso Argentino durante la presidencia de facto del general Reynaldo Bignone, perdiendo otros 4 ceros.

Esta moneda rigió por solo dos años, hasta junio de 1985, siendo la de menor período de vigencia. Como parte del plan económico instrumentado en el gobierno de Raúl Alfonsín se adopta el Austral, que se lleva en la resta tres ceros más. En 1991, siendo titular del Poder Ejecutivo Carlos Menem, se instauró el Peso, la que es hasta el momento la moneda nacional vigente, pero con otros cuatro ceros borrados.

En definitiva, cinco (5) signos monetarios distintos y trece (13) ceros menos en 110 años de historia, constituyen la evidente crónica del fracaso de las sucesivas políticas económicas implementadas, con la secuela de una incontrolable inflación, determinante de que se necesiten cada vez más unidades para comprar el mismo bien.

PRÓCERES Y ANIMALES

El nacimiento del peso moneda nacional en 1881, tuvo la finalidad de unificar el sistema financiero para todo el territorio ya que entonces era bastante caótico: circulaban pesos fuertes, pesos corrientes, reales y hasta pesos bolivianos, e incluso algunos que se imprimían en los Estados Unidos y por ello llevaban, entre otros, los rostros de George Washington y Benjamín Franklin.

Otro dato curioso. La polémica que sigue generando la inclusión de animales, entre otros, el yaguareté, en el billete de 500 pesos o la ballena franca austral en el de 200 en el curso de la presidencia de Mauricio Macri, ya tenía sus antecedentes.

En 1829 Juan Manuel de Rosas dispuso incorporar al ñandú en el de 5 pesos, la oveja en el de 10, el caballo en el de 20 y la vaca en el de 50, y en la presidencia de Bartolomé Mitre lo fueron con cabezas de perros y de toro, mientras que el de 500 pesos tenía un dibujo combinado: una mujer junto a una oveja.

Fue en el gobierno de Domingo F. Sarmiento cuando finalmente aparecieron los próceres: Florencio Varela, Juan Lavalle, Juan Gregorio de Las Heras, José María Paz, Carlos María de Alvear, Juan Martín de Pueyrredón, Guillermo Brown y Dalmacio Vélez Sarsfield.

En tanto que los clásicos de José de San Martín y Manuel Belgrano aparecerían en los últimos años del Siglo 19, aunque el rostro del Padre de la Patria desapareció últimamente al ser retirado de circulación el billete de cinco pesos, mientras que el creador de nuestra bandera aún permanece en los de diez pesos.

Los del Austral tenían imágenes de presidentes argentinos, ordenados cronológicamente, a partir de Bernardino Rivadavia, el de 1 Austral, mientras que en el de 500.000 – el de mayor denominación – resaltaba a Manuel Quintana.

El año pasado se barajó la posibilidad de emitir papeles de $ 5.000 e incluso circuló su diseño, pero la iniciativa parece haber sido archivada, al menos por ahora. El mismo había sido pensado para rendir homenaje al ímprobo trabajo de médicos y científicos argentinos en medio de la pandemia de coronavirus.

Allí figuraban Cecilia Grierson, la primera mujer recibida de médica en la Universidad de Buenos Aires en 1889, y Ramón Carrillo, el primer ministro de Salud que tuvo Argentina y un precursor de la medicina sanitarista, nombre, por otra parte, que lleva el centro de salud municipal trenquelauquense, ubicado sobre la calle Rivadavia.

También se habrían cancelado dos de color celeste: uno de $ 1000 con Néstor Kirchner y el Glaciar Perito Moreno en el reverso, otro de $ 10.000 con Maradona, y al dorso, el gol de “la mano de Dios” a los ingleses, y un tercero de $ 100 con las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo.

HASTA SELLADOS

Otro dato singular. En el apuro por implementar al Austral como nuevo signo monetario, llevó a utilizar la moneda reemplazada con un sello que indicaba el nuevo valor de cada ejemplar.

Como se señala más arriba, las autoridades nacionales ya anunciaron que estudian el regreso de próceres.

Entre ellos San Martín, y otro de $ 20 con la efigie de Martín Miguel de Güemes, cuyo diseño ya trascendió, además de incluir a personalidades de la cultura, con la novedad de que en esta eventual nueva emisión se promoverá la igualdad de género, teniendo en cuenta que la mujer ha quedado bastante relegada en la elección de imágenes.

En la actualidad conviven 17 billetes a pesar de existir sólo siete denominaciones. Dentro de ellas, los de $100 son los que más personalidades tienen, ya que circulan tres versiones diferentes, que reúnen los rostros de Julio A. Roca, otras tres con el de Eva Duarte y una más de la familia de animales autóctonos, que tiene a la taruca, una especie de ciervo norteño, como protagonista.

Si ha sido múltiple el anverso de los billetes, también lo fueron sus reversos, que combinaron los espléndidos paisajes del país, monumentos e hitos históricos, y hasta personajes como Juana Azurduy, una mujer que participó de las guerras de la independencia, y el gaucho Antonio Rivero, que resistió en 1833 la ocupación de las Islas Malvinas por los ingleses.

La historia no sería completa, si no recordáramos dentro de las variantes de este dislate en la emisión monetaria, los bonos de emergencia o cuasimonedas emitidos entre 2001 y 2002, a modo de moneda paralela creada en varias provincias para paliar la enorme crisis financiera y económica que se produjo en el país durante esa desventurada etapa.

Resultaron una suerte de salvavidas para las quebradas cuentas públicas provinciales, que de ese modo pudieron afrontar el pago de sueldos y garantizar la prestación de servicios, aunque luego extendió su empleo a todo tipo de transacciones comerciales y al uso común. Así florecieron el Patacón bonaerense, el Lecop porteño, el Lecor cordobés, el Quebracho chaqueño; el Federal entrerriano y el Petrom mendocino, entre otras, todos los que fueron rescatados paulatinamente por las tesorerías provinciales pocos años después.

EL PATAGORDO
Así como en algún momento circuló un ocurrente “Menem trucho”, Trenque Lauquen, también tuvo su cuasimoneda, aunque claro, sólo para ponerle un poco de humor a aquella angustia generalizada del 2001. Todo surgió de la inventiva de Luis “Poco” Andrade que complementó para darle forma y estética el dibujante y caricaturista Néstor Martín (Naki).

Así nació el Patagordo, en clara alusión a quien por entonces gobernaba el distrito, el doctor Jorge Alberto Barracchia, más conocido por el apodo de “el Gordo”. En el reverso, la talla de una pluma, escultura donada por un ignoto artista que pasó unos días por aquí, y que fue emplazada en la rotonda del acceso García Salinas y Batallón 2 de Infantería, después sustituida por una vistosa y colorida fuente de agua, que dejó de funcionar al poco tiempo.

Se imprimió el simulado billete y se lo adosó, como un atractivo más, a cada ejemplar de una de las ediciones domingueras del diario “La Opinión”. El “patagordo” fue un éxito extraordinario, a tal punto, que, en virtud de esa inesperada mayor demanda, se lo reiteró en la edición del domingo siguiente, y hoy, seguramente, en algunos hogares se lo conserva como un recuerdo jocoso de aquellos días que no lo eran tanto para el común de la gente agobiada por las preocupaciones que le generaba el andar de la maltrecha economía.

Los vaivenes de ella y su múltiple emisión de billetes y monedas, con sus infinitas variantes, constituyen todo un regocijo para los coleccionistas. Para el país, una atribulada historia, aunque nunca aburrida.

Para los que se interesen por la vida de los argentinos a través del dinero, pueden visitar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tres lugares ubicados en el microcentro: Museo Banco Provincia (Sarmiento 364); Museo Histórico y Numismático Héctor Carlos Janson del Banco Central (San Martín 216), y Museo Histórico y Numismático del Banco Nación (​Bartolomé Mitre 326).