“De chicos, mi papá me llevaba a mí y a mis hermanos con nuestra cartita de Papa Noel a un árbol para dejar ahí los deseos de Navidad, cada año, soñando en poder cumplir todos nuestros deseos, algo que era mágico y maravilloso… Ese espíritu aún sigue con nosotros y queremos compartirlo con alegría y transmitir esa emoción y esperanza a todos los que se acerquen o pasen por nuestro hogar”, explica Lorena Merlo, hoy a los 46 años, una verdadera luchadora que no solo cree en la magia de la Navidad sino que ha luchado para superarse y ha demostrado que rendirse no es una opción en su vida ni en la de las personas que la rodean.

Ese hogar ubicado en Llambías al 1598, esquina Wintter, de la ciudad de Trenque Lauquen, cada noche se ilumina con colores intermitentes que invitan a imaginar que los deseos más imposibles se pueden cumplir … Un árbol con forma de pino multicolor que se prende y se apaga con luces por doquier, un trineo y sus renos iluminados en sus contornos, y un globo aerostático ubicado en la parte más alta de la vivienda decoran la casa de Lorena, su hija Noelia (12) y su pareja Ariel Martínez, todo en un contexto de ventanas y puertas con luces de diversos colores.

En medio de la noche, la casa es un verdadero llamador, que a cualquiera que pasa le saca una sonrisa o un momento de serenidad, paz e inspiración. Muchos solo pasan, algunos vuelven a pasar, otros regresan con alguien para mostrarles la maravillosa decoración, otros se quedan enfrente un largo rato, otros caminan de la mano de sus nenes, y los nenes se enojan si sus papás no paran para ver de cerca o poder tomarse una foto con el celular.

“Todo está permitido, aquí pueden venir a compartir esta emoción de la Navidad, queremos contagiar al vecindario y a toda la ciudad a que decoren sus casas, les den alegría y esperanza de alguna manera… Y los que quieran venir a tomarse fotos, pasar con sus hijos para hablar de estas fiestas, aquí estamos, todas las noches y hasta la madrugada con las luces encendidas para brindarnos a todos y cada uno”, comenta con sinceridad Lorena, en diálogo con DataTrenque.
LUCHA Y SUPERACIÓN
La vida de Lorena no ha sido sencilla, y su esfuerzo por no quedarse y superar todos los obstáculos la destacan como una verdadera leona, un ejemplo de lucha para aquellos que se agobian con los problemas diarios y se bajonean con banalidades.

Luego de no poder quedar embarazada por un largo tiempo y varios intentos, le llegó la noticia que esperaba trillizos. Pero el transcurso del embarazo fue complejo y a los 6 meses debieron internarla para hacer una operación de cesárea. En la cirugía solo pudo nacer uno de los 3 bebés y ella sufrió un ataque que la dejó en coma. Mientras intentaba recuperarse del coma en una clínica en La Plata su hija fue derivada a Junín para ser atendida.
Lorena pasó un año y medio inconsciente, internada, en coma. Recién al recuperar el estado consciente y de a poco fue conociendo todo lo que había pasado. Supo ahí que había sido mamá. Y conoció a su hija, Noelia.
Por las complicaciones del parto, Noelia nació no vidente, algo que fueron sabiendo con el paso del tiempo de acuerdo a las respuestas de la bebé a los diferentes estímulos.
Lorena, en el medio de todo, superó con un tratamiento exitoso un cáncer de ovario y útero, que hoy ya es parte del pasado.
Se esforzó, no se dio por vencida, estudió varias carreras en salud para poder entender el cuerpo y la psicología de su hija. Se especializó en rescate y emergencias médicas, se dedicó a trabajar en obras de gran envergadura donde auxilia en caso de ser necesario a los operarios que sufren algún accidente. Viaja a distintos puntos del país, donde una emergencia la llame. Así conoció a su pareja, Ariel Martínez, en su oficio de construir líneas de alta, media y baja tensión quien se encargó especialmente de la colocación del globo en la parte más alta de la vivienda.

De espíritu emprendedor y apasionado, cuenta que el globo simboliza que “mientras más alto en el cielo lleguen nuestros deseos, los destellos de luz serán aquellos que alumbren el camino correcto para cumplirlos”.
Lorena no se quedó quieta con la situación de salud de su hija. Y hace 5 años pudo incluirla en un proyecto de cirugía experimental siendo seleccionada entre muchos candidatos del territorio nacional para realizarle una operación donde le colocaron chips conectados a los nervios ópticos para que la nena pudiera ver por primera vez. “Son cámaras que le permiten ver, aunque está en permanente proceso de ajuste, y ya lleva cuatro intervenciones”, detalla.

La nena intenta hacer una vida normal, concurre a la Escuela Primaria N° 48 de Trenque Lauquen y ahora inicia el secundario el año entrante. “Todo le cuesta un poco más pero acá estamos como familia para apoyarnos y salir adelante”, se emociona al contarlo.
Por su experiencia en los rescates y como enfermera especializada en traslados, sufrió mucho durante la pandemia. “Subían a los pacientes con Covid a la ambulancia y no dejaban que los familiares los saludaran, pero mi forma de ver las cosas es distinta así que me hacía cargo y dejaba que se pudieran acercar con los protocolos de rigor, porque tal vez esa iba a ser la última vez que se vieran”, narra con voz segura y firme.

“Mucha gente falleció en esta pandemia y hay muchos hogares destrozados, desde nuestro lugar intentamos traer alegría, esperanza en estas fiestas y le ponemos lo mejor para que quienes pasen por aquí puedan recibir un poco de todo eso, se lleven al menos una sonrisa… Hay que celebrar la vida… Creo en los milagros de Navidad…”, se explaya, auténtica y espontánea, y nos invita a pasar, disfrutar, contagiarnos del espíritu navideño y vivir cada momento como único e irrepetible…