UNOS 350 PEREGRINOS CAMINARON HACIA LA VIRGEN DE LUJÁN EN UNA NUEVA MUESTRA DE FE

Las clásicas gorras amarillas se congregaron en la edición 45º con un grupo de apoyo que siempre estuvo al pie para ayudar y contener

Unos 350 fieles de Trenque Lauquen participaron de una nueva peregrinación a la Virgen de Luján, en una conmovedora movilización nacional de fe que congregó a miles y miles de personas en la Basílica y se convirtieron en una marea humana en el caminar hacia su imagen.

Con el lema “Madre, ayúdanos a unirnos como hermanos”, este fin de semana se realizó la 45ª Peregrinación a pie a Luján, que partió el sábado desde el santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, y concluyó el domingo con la misa central. Los peregrinos locales llegaron cerca de las 12:00 a Trenque Lauquen, regocijados en la fe de María.

Con sus clásicas gorras amarillas, la imagen que viaja hace años y la foto del Padre Pedro Traveset, los peregrinos trenquelauquenses fueron a pie acompañados por un grupo de apoyo que siempre estuvo presente en las necesidades de cada uno, conteniendo a cada vecino, muchos de ellos ya con muchas caminatas en la espalda y otros que lo hicieron por primera vez.

La misa fue celebrada por el obispo de Morón, monseñor Jorge Vázquez, quien destacó en su homilía que “María quiso quedarse aquí junto al río Luján para cuidarnos y protegernos; para animarnos y acompañarnos en nuestro caminar como pueblo. Un pueblo sediento de paz y hambriento de justicia, un pueblo que no quiere ningún tipo de grieta y enfrentamiento estéril, un pueblo cansado de divisiones”.

“Este pueblo viene a Luján a renovar la fe, que es parte de su identidad, a encender la esperanza y a comprometerse en el amor para construir juntos una Patria de hermanos”, señaló el obispo.

“Desde siempre, acudimos a ella porque sabemos que, como madre con su ternura, con su cariño, hace que esta patria de hermanos sea posible. Ella nos reúne en la casa de todos, en su casa, donde no se excluye a nadie. Nos sienta a la mesa donde se comparte el pan y alcanza para todos. Mirándola a Ella aprendemos a mirarnos unos a otros y a descubrir en cada argentino a un hermano”, dijo.

“Nuestra peregrinación es como un signo del caminar del pueblo argentino en el que no solo es importante el destino al que se llega, sino el mismo caminar, que no hacemos solos, sino con los otros, compañeros de ruta, peregrinos como nosotros”, remarcó Vázquez.