VALENTÍN MIRANDA PLANTEA LA NECESIDAD DE CONTAR CON “UNA MIRADA JOVEN PARA ARGENTINA”

El diputado provincial de Trenque Lauquen, Valentín Miranda, difundió mediante sus redes sociales una reflexión sobre la importancia de contar con una mirada desde las juventudes de los temas de actualidad y trazó el pensamiento de ese segmento de la población sobre la política y los tópicos que los atraviesan.

El texto lleva el título “Necesitamos una mirada joven para Argentina” y fue publicado en el diario platense El Día que tiene llegada provincial en su versión de papel.

Valentin Miranda banca Diputados

“El argentino promedio es una persona de 31 años, según datos del Indec y de algunas universidades. Lo podemos pensar llegando a este mundo en el año 1990, en los últimos minutos de una crisis hiperinflacionaria monumental. A los 10 años de edad, el país de las aspiraciones que soñaron sus abuelos y sus padres se le cayó encima con la crisis de 2001.

A los 20 años, en 2010, pudo ser testigo indirecto de uno de esos transitorios milagros argentinos, con tasas de crecimiento espectaculares, que se evaporaron en menos de 5 años. Ahora, a los 30 años vive la peor crisis sanitaria y económica de nuestra historia.

Para quienes son más jóvenes aún, con 20 ó 25, su vida hasta ahora en Argentina ha sido una sucesión de fracasos, incertidumbres y debates alejados de sus prioridades. Ni las oportunidades de empleo y desarrollo profesional, ni las oportunidades educativas, ni el horizonte de confianza que ofrece el país han sido suficientes para impedir que, de nuevo como tantas veces en nuestra historia, 8 de cada diez jóvenes quieran irse del país.

Cuando hablamos de juventudes estamos hablando de una población dinámica y heterogénea que encierra profundas diversidades. Tenemos que entender esa diversidad para contar con soluciones. Mucho más en una provincia como Buenos Aires, tan extensa y heterogénea, en la que no hay una sola forma de “ser joven” sino distintas trayectorias geográficas, culturales, sociales y educativas que van forjando distintas maneras de transitar la juventud.

valentin miranda sesion virtual

Los jóvenes de nuestra provincia sufren las consecuencias de un futuro incierto y un presente atravesado por la ruptura del tejido social, donde el contexto económico y sanitario deja un saldo de especial gravedad y, a veces, desanima. La situación de pandemia profundizó una estructura ya desigual y compleja que sentencia a los jóvenes a vivir peor que sus padres. La frustración por proyectos individuales y colectivos inconclusos evidencian algo no tan visible hasta ahora: el impacto en la salud mental.

La falta de oportunidades en el mercado laboral, la precarización y la ineficiencia de políticas que contengan esta situación dejan un claro impacto sobre el sector más joven. Hacia fines del 2020 las personas desempleadas rondaban los 1,4 millones. Si miramos el rango de entre 17 a 29 años la tasa de desocupación es del 19 %, mientras que entre las mujeres de la misma edad aumentan a un 26%.

La informalidad laboral en personas de hasta 29 años, supera el 50%, llegando al 60% en los menores de 19 años.

La demora en la vuelta a clases de manera presencial también impacta de manera negativa entre los más jóvenes: Más de 1 millón de chicos y chicas quedaron afuera del sistema educativo, según los especialistas. También más de la mitad sufrió síntomas de depresión y angustia durante el ASPO y DISPO. Las y los jóvenes forman parte del grupo de grandes perjudicados por la crisis que deja la pandemia. Si pagamos un alto precio en vidas perdidas por culpa del COVID 19, pagamos también un alto precio en vidas truncadas por el desempleo, la pobreza, la inequidad educativa y el aislamiento prolongado.

Quizá por ser uno de los sectores de la población más golpeados por el coronavirus y su secuelas sociales, sanitarias o económicas y quizá también por que la mirada de la juventud se dirige hacia agendas que tienen cada vez más relevancia, como el cambio climático, el papel de la juventud en estas elecciones debería ser especial.

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Las personas jóvenes, cansadas de las frustraciones y las malas decisiones del pasado, encabezan movilizaciones por la amplitud de derechos, preocupados por la crisis climática abrazan causas colectivas, se interesan por las cuestiones públicas, se organizan y manifiestan por luchas en las que creen. Utilizan la calle y también las redes sociales para convocar, comunicar y movilizarse.

Si bien, se tilda de “apolítica” o “apática” a esta generación por no acercarse a los partidos, son movilizados por causas nuevas y absolutamente necesarias, descreen de la participación política tradicional y han creado sus propias formas de generar canales para expresarse. Esto no es rechazo a la política, todo lo contrario: Es una generación más preocupada por la realidad social, las inequidades de género, la pobreza, la falta de oportunidades y la crisis climática.

La representación política también va a estar atravesada por esto, se van a identificar con sus pares, quienes libran las mismas luchas, abrazan las mismas causas y conciben la política de una forma más descontracturada. Hay que atender las demandas de las juventudes, pero también hay que prestar atención a cómo miramos el mundo. Es esa mirada renovada lo que podemos aportar en un momento como este a nuestro país, como a nuestro planeta”.